Autonomía local y desarrollo, un desafío para Mantua

La Constitución de la República reconoce la autonomía local, y la coloca en el centro de las transformaciones y expectativas de los actores del municipio.  

Por otra parte, la Política de Impulso al Desarrollo Local aprobada el pasado julio y el decreto 33, se han encargado de situar sobre la mesa, la necesidad de movilizar las potencialidades locales para satisfacer las demandas de la sociedad, y contribuir al desarrollo del país.

¿Cómo marchan en Mantua estos asuntos? Se ha de comenzar por reconocer que las dudas y aspiraciones sobre la autonomía pronto se disiparon ante la vista de otras complejidades. Llegado el momento, los procesos que conducen al desarrollo local, se estancaron, víctimas de la operatividad, la costumbre, la pandemia en los últimos casi dos años y el trauma ante lo novedoso.

La profesora, Bárbara Dayamí García, del Centro Universitario Municipal (CUM) reconoce que, para fomentar el desarrollo municipal se requiere hacer uso de herramientas de planificación y una visión crítica del escenario a transformar.

De lo contrario se trunca el arranque de procesos interactivos imprescindibles en la elaboración e implementación de la Estrategia de desarrollo municipal, y no ocurrirán la gestión de políticas, ni la ejecución de programas y proyectos derivados de sus líneas estratégicas.

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Proyectos para producir alimento animal, idea que ha de generalizarse en Mantua

La visión es bien clara: sin desarrollo local no habrá autonomía efectiva. Múltiples factores conspiran contra un proceso sin el cual la tan mencionada palabra es otro término más, sin sentido práctico.

Cuando se intenta materializar la autonomía de una localidad, las iniciativas tienen un peso fundamental. No se trata de poner un nuevo puesto de venta, o pintar una institución, sino de volcarse a la identificación de recursos naturales, humanos y de infraestructura, estimular nuevas formas de gestión, potenciar la captación de impuestos que van a engrosar el presupuesto local; deben redoblarse los esfuerzos en la búsqueda de patrocinadores de proyectos, dar participación a los ciudadanos y estimular la creación de nuevos espacios físicos.

Gobernar con autonomía requiere, también, del famoso y ya no tan mencionado, cambio de mentalidad. Así lo cree Gerardo, vecino de Mantua e investigador del sistema de la cultura.

Implica generar conocimientos y habilidades entre los servidores públicos, magnificar lo autóctono, rescatar saberes, dar participación a los ciudadanos, estimular a los creadores y a los innovadores. Mientras no se trabaje en esta dirección, el camino hacia el desarrollo será un deseo pospuesto para generaciones de mantuanos.

La autonomía local exige alta preparación a los decisores

La producción de alimentos es fundamental para lograr la autonomía de los municipios agrícolas como Mantua

“Los decisores designados por la asamblea municipal- precisa la también Máster en Ciencias, Bárbara Dayamí García- están llamados a ser menos conformistas y más creativos. Pero lo principal que no pueden olvidar es que, hoy se gobierna de la mano de la ciencia y de los procesos tecnológicos por muy exagerado que esto pueda parecer, y quien piense diferente está fuera de la frecuencia que demanda el momento”.

Por experiencia sabemos que, en la práctica, ocurre lo contrario: no se estudian procesos económicos, es casi imposible capacitar a los actores del cambio, se opta por la improvisación como método para solucionar problemas complejos, se minimiza el impacto de los asesores, se espera el barco, el camión, el abono químico, etc. Se pretende llegar a la autonomía, pero no se piensa con mentalidad de creadores.

campana tabacalera
Mantua necesita estabilizar la producción de tabaco, principal renglón exportable del territorio

Las herramientas de planificación, la estrategia de desarrollo, el plan de ordenamiento territorial, el plan de la economía y el presupuesto se han de asumir como el conjunto necesario para pensar un municipio mejor.  A esto hemos de sumar la necesidad de mecanismos- ahora débiles o inexistentes- de coordinación con el CUM e instituciones académicas y de investigación, aliados que, desde la gestión del conocimiento, facilitarían los procesos de desarrollo.

Justo es decir que hasta la fecha, la agenda administrativa del territorio no tuvo entre sus prioridades el desarrollo local como antesala de la autonomía. En la actualidad hay proyectos que dormitan en gavetas, otros que jamás rindieron los dividendos esperados, un puñado se oxida a medio camino y otros nunca fueron más allá de la iniciativa de sus autores.

Debemos comenzar- propone la profesora- por lograr un nivel de preparación entre los decisores, reeducarlos para que despierten sus habilidades y capacidades en correspondencia con los procesos que demanda el desarrollo municipal, porque en los tiempos presentes, no se puede prescindir de la ciencia si se quieren alcanzar autonomía y solucionar los grandes problemas del municipio.

Bárbara Dayamí García, profesora del CUM

Hay mucho por hacer, que, en el caso de este territorio, es la forma elegante de decir, que se ha de abordar el problema desde cero. Pero lo fundamental es motivar la creatividad, las realizaciones concretas, el acompañamiento de la ciencia, y desempolvar resultados que propiciarían el desarrollo municipal, la autonomía, el cambio de imagen, y la evidencia real de una nueva mentalidad, sinónimo de confianza de los ciudadanos en una gestión que satisfaga buena parte de sus demandas materiales y espirituales.

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