Chile celebra elecciones con pronóstico reservado

Más de 14 millones 900 mil votantes acuden hoy y mañana a las más importantes elecciones en décadas, que pueden cambiar el futuro de Chile, pero de cuyos resultados nadie se atreve a emitir un pronóstico definitivo.
También son consideradas unas megaelecciones pues la población deberá escoger entre 16 mil 730 candidatos, a los 16 gobernadores regionales, los alcaldes y concejales de los 346 municipios del país y los 155 integrantes de la convención que redactará la nueva Constitución.

Esta última es para todos la más trascendente, porque la convención constitucional puede marcar un cambio de paradigma, que deje atrás el neoliberalismo refrendado por la vigente Constitución de 1980, y abrir paso a una carta magna que establezca las bases de un sistema más equitativo e inclusivo.

Este momento es visto como el resultado más palpable de la revuelta popular que se desencadenó el 18 de octubre de 2019 durante la cual a lo largo de muchos meses millones de chilenos reclamaron en las calles una nueva Constitución.

El llamado estallido social puso en jaque al gobierno de Sebastián Piñera, que ‘no lo vio venir’, pero tampoco ha dado respuesta convincente a los cambios exigidos por la población en las calles.

Las elecciones llegan cuando el país atraviesa una profunda crisis política, económica y social acentuada por los efectos de la pandemia de Covid-19, la cual ha profundizado el descrédito del gobierno, que no lograr superar el 10 por ciento de aprobación, y de la coalición de partidos de derecha que lo respalda.

Analistas advierten que este descrédito puede pasar factura a la derecha y hacerle perder terreno en todas las votaciones.

La oposición por su parte, tiene en contra la dispersión, pues para la Convención se presentan casi 70 listas, mientras la derecha, a juicio de estudiosos, parte con ventaja al tener una sola.

Pero lo que más preocupa dentro de todo el arco político chileno es qué fuerzas lograrán reunir dos tercios o más del total de 155 constituyentes, pues ello definirá si la Constitución plasmará los cambios reclamados por la mayoría de los chilenos.

Otro fantasma es la posible baja asistencia a las urnas en un país con un alto índice de abstencionismo histórico, y sobre ello especialistas en temas electorales consideran que si se logra entre 50 y 51 por ciento, sería un éxito.

Vale recordar que en los anteriores comicios para alcaldes y concejales ejercieron el sufragio menos del 40 por ciento de los electores, y en el plebiscito del 25 de octubre de 2020 la asistencia fue del 51 por ciento a pesar del enorme interés que despertaba esa votación.

Fuente Prensa Latina
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