Círculo infantil “Coralitos del Mar” historia exclusiva para niños

El círculo Infantil «Coralitos del Mar, en el poblado litoral de Arroyos de Mantua se prepara para celebrar el 60 aniversario de la creación de esas instituciones el próximo 10 de abril.

En esa comunidad costera los hijos de pescadores, profesionales de la salud, la educación, los servicios y la industria manufacturera local disfrutan del cuidado de sus educadoras mientras sus padres ganan el sustento.

La propuesta vino de Fidel durante el Primer Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, y muy pronto la materializó, la inolvidable Vilma Espín. Pero lo que habla de la grandeza del programa revolucionario es que, un poblado de apenas 2500 habitantes en el extremo noroeste de Cuba, tenga este servicio.

Educadoras forman habilidades, valores y hábitos de higiene en los niños

Yudith Rojas Martínez, es la directora del “Coralitos del Mar”. Para ella es válido el asombro por el inmenso detalle que supone una institución de este tipo en región tan apartada de Cuba.

“Es la mano inmensa de un país, martiano y fidelista, que trabaja con todos y para todos- dice- por eso la gente trabajadora de aquí tiene también su círculo infantil”.

Esperanza acumula más de 30 años al cuidado de los niños en el poblado de pescadores. “Inicié casi el mismo día que se fundó el círculo. Fue el empeño del gobierno y del Partido en la provincia y el territorio para que los pequeños tuvieran una institución bonita y con todas las comodidades. Hoy mantenemos el mismo estándar de amor, educación y excelencia”.

El sueño tranquilo de un pequeño, por el que vale la pena un 60 aniversario, y más allá

Las educadoras hablan de convicciones bien valoradas en esta profesión que cultiva la esperanza. Para Ailén Reyes Cosme, el amor por los niños es fundamental. “En esta profesión no hay medias tintas. Aquí te tiene que gustar lo que haces, y estar convencida que es importante; de lo contrario no le llegarás al corazón a los pequeños que sí saben juzgar”.

Otro tanto afirma Diamelys Abreu, disfrazada de payasita para la ocasión. “Mi mayor orgullo– dice- es trabajar con ellos, y para eso me disfrazo, invento juegos, les enseño el valor de una sonrisa y nunca dejo de amarlos”.  

Un círculo infantil con aires de mar

Antonio Espinosa sabe de corales y de nombres para su círculo infantil

El círculo infantil de Arroyos de Mantua toma el nombre de los corales que abundan en la barrera coralina que separa los mares interiores del cercano Golfo de México. Antonio Espinosa tiene 4 años y sabe de esta historia. “Tenemos el nombre de los corales – dice muy serio después de dar los buenos días- que son unos animalitos muy pequeños, de color negro. Ellos viven en las rocas del mar y protegen a los peces más chiquititos”.

El amor también entra por la cocina. En ese lugar están los dominios de María Caridad Salas, con muchos lustros en la institución educativa. “Muy feliz de elaborar los alimentos de los niños. Y lo hago con mucho amor y mucha higiene para que no se nos enfermen”.

Luciana persigue una foto y recita un poema

Luciana es inquieta. Tiene 3 años recién cumplidos y quiere que le saquen una foto. Su educadora le insiste para que recite un poema, y ella nos complace con una estrofa.

“Qué lindas las flores que trajo papá,

Como la rosa roja de mi corazón”.

La pandemia no está fuera de contexto. Por eso no faltan los consejos de Maritza Montano, enfermera con 30 años de experiencia, casi todos en el cuidado de niños pequeños. “Se siguen medidas muy estrictas con la entrada de personas, con la manipulación de las ropas, los objetos, los alimentos y todo aquello que incida en la salud de los niños. Como pueden ver, no faltan los pasos podálicos, la desinfección de manos, el agua limpia y el jabón, porque ocurre que este lugar no es cualquier lugar: aquí está el futuro y hay que cuidarlo bien”.

Hay que amar esta profesión para entenderla y llevarla adelante

Con las horas del mediodía, el cercano mar permanece en calma y los niños duermen al cuidado de sus mentoras. Por el horizonte, surge un barco que regresa a puerto, y entre los tripulantes, un padre tranquilo, sabe que su retoño está en buenas manos.

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