Ronald Aguilar Domínguez, es un destacado productor de tabaco, que sigue la tradición de ser campesino en la Cooperativa de Crédito y Servicios Ceferino Fernández Viñas, del municipio de Pinar del Río. El siempre tuvo clara su vocación por eso prefirió el campo a continuar sus estudios de mecánica.
“Son mis orígenes, es la familia, la cultura que uno tiene aquí ese amor para mí es muy importante. Era muy fue dejar el negocio familiar las tradiciones”.
¿Quién continuará el legado en la familia?
“Tengo dos hijos; mi niña de 14 años y un varón de 10 -sonríe- y espero que él me siga los pasos, si lleva algo de mí en la sangre seguro va a continuar”.

¿Qué importancia le concedes a la tradición para el cultivo del tabaco?
“Sin los antecesores no seríamos nada, es muy bonito que desde la cuna alguien te enseñe día tras día. Mi papá se ha mantenido aquí; ya tiene 70 años y lo que sabe fueenseñado por su papá y ahora yo que aprendí de él se lo trasmito a mi niño”.
¿Cómo logras cada año estos favorables resultados?
“La zafra de tabaco es incansabl;, no hay descanso porque a este cultivo hay que tocarlo todos los días para obtener buenos resultados y que te lo agradezca. Esta camapaña sembramos más de 720 mil posturas y esperamos obtener 40 mil cujes para un rendimiento de 800 quintales”.
“Trabajamos todos juntos en la familia y los obreros que son vecinos míos que a la vez formamos una familia más grande. Desde bien temprano tomamos el café y almorzamos todos juntos, sin distinción –por eso la mesa de la terraza es tan grande- aquí somos una familia, le repito”.
¿Sueño por cumplir?
“Que se reconozca mi labor, lo que hago junto a mi familia; ser un punto de referencia- si se puede- para que otros aprendan que puede ser difísil pero ver el producto final con calidad, es la mejor recompensa para quien trabaja en el campo a pie de surco”.
Sencillo y vivaz es Ronald Aguilar Domínguez, es un productor tabacalero del municipio de Pinar del Río que distingue por los altos rendimientos de su finca “La Paulina” y la calidad de la hoja. En él se cumple la máxima martiana “Si el hombre sirve la tierra sirve”.