Consumo de tabaco ¿aliado o enemigo de la COVID-19?

La Organización Mundial de la Salud evalúa constantemente los estudios más actuales que tienen una relación directa con la COVID-19. En estos están incluidos aquellos en los que se examina un paralelismo entre el consumo de tabaco, el consumo de nicotina y la COVID-19.

En este caso; insta a investigadores, científicos y medios de comunicación a ser prudentes y evitar difundir la idea no probada de que el tabaco o la nicotina podrían reducir el riesgo de padecer COVID-19.

Actualmente, no hay información suficiente para confirmar ningún vínculo entre el tabaco o la nicotina y la prevención o el tratamiento de esta enfermedad.

Por otra parte; el Grupo de Abordaje al Tabaquismo de la Semfyc (GAT-semFYC) ha constatado que cualquier actividad de concienciación de deshabituación tabáquica toma ahora «más relevancia que nunca» dada la relación que tiene el tabaco con las patologías respiratorias.

Además, de las propias complicaciones que el binomio COVID-19 y tabaquismo implica, existe un conjunto subyacente de elementos como, por ejemplo; la relación entre confinamiento y tabaquismo, o el mayor riesgo de contagio que suponen algunas formas de consumo tabáquico como las cachimbas.

En otra revisión más reciente se definen los tres principales factores de riesgo para desarrollar una condición crítica o mortal en la Covid-19: ser varón, tener más de 65 años y fumar.

Por último, en un metaanálisis publicado online el pasado 11 de mayo; los autores concluyen que fumar es un factor de riesgo de progresión de la Covid-19; de modo que los fumadores tienen casi dos veces más posibilidades de progresión severa de la enfermedad que los no fumadores.

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