COVID-19 y Tarea ordenamiento, combates por la vida

Tras un año de su aparición, la COVID-19 continúa como un duro combate a librar por la Humanidad. La pandemia, que cobró millones de vidas en 2020, no deja de perturbar.

En su lucha incansable por detener el mal, Cuba emplea fórmulas encaminadas siempre a la preservación de la vida y para ello, no escatima esfuerzos.

Los últimos reportes de la presencia de la enfermedad en la nación no son nada halagüeños. En cada sitio, la responsabilidad está llamada a ser protagónica.

Pinar del Río, que con el paso del año tuvo un comportamiento favorable, declinó en las postrimerías del período, considerado nefasto para el mundo.

Autoridades sanitarias, estatales y políticas no dejan de alertar. Cada violación en las medidas de protección es un espacio que ocupa el SARS-CoV-2 en detrimento de la salud y también de la vida social de una nación, víctima de un garrote imperial que intenta paralizar cada empeño.

La imperiosa necesidad de “abrir” las puertas al visitante oxigena la economía del país, golpeada severamente por la crisis que genera la pandemia y los efectos de un bloqueo cruel por parte de Estados Unidos.

Aparejado a ello, la mayor de Las Antillas se empeña en transformar cada paso en pos de su desarrollo. La llamada Tarea ordenamiento centra también la atención de todo un pueblo, que impone el hacer y el dar.

Los escollos en el camino demandan combate y exigencia y en cada sitio se organiza el enfrentamiento a aquello, o a aquellos que pretenden detener la marcha.

Cada momento, cada acción axhorta a la inteligencia, la objetividad y la valentía. Cada momento convida al convencimiento de que la COVID-19 y la Tarea ordenamiento son combates por la vida de cada cubano con voz y voto para el actuar.

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