El Mural de la prehistoria en Cuba, el mayor a cielo abierto

En la zona de Viñales de la occidental provincia cubana de Pinar del Río, se ubica el Mural de la prehistoria, una pintura sobre piedra que evoca la evolución de la vida en ese lugar a partir de materiales fósiles encontrados.

La idea surgió en 1959, cuando el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, hizo una visita a la región junto a un grupo de artistas entre los cuales estaba el muralista cubano Leovigildo González, quien fuera discípulo del afamado pintor mexicano Diego Rivera.

Sobre la historia del lugar y algunas curiosidades conversó el medio con el coordinador científico del recién denominado Geoparque Viñales, Manuel Vázquez.

Ubicado en el valle Dos Hermanas –a unos 25 kilómetros de la ciudad de Pinar del Río–, inicialmente fue concebido como una fuente de trabajo para los campesinos desempleados de la zona, quienes laboraron guiados a través del telescopio del artista.

La tradición se extiende hasta hoy, pues los propios pobladores se encargan de retocar la obra debido a las afectaciones causadas por la erosión y el tiempo.

Según la Comisión Nacional de Patrimonio, puntualizó Vázquez, se trata del mayor mural a cielo abierto en el mundo, pues luego de intensas búsquedas hasta el momento no han encontrado evidencias de la existencia de otro con mayores dimensiones.

La pintura, explicó, se lee de izquierda a derecha para interpretar el pasar de los años, primeramente representa fósiles en forma de caracol parecidos a un calamar, que son denominados amonites; después los reptiles gigantes marinos del periodo Jurásico, le siguen los dinosaurios y finalmente la evolución hacia el hombre.

Un dato curioso es que en su elaboración se utilizaron los colores primarios –más el verde, blanco y negro– y al observarse de cerca se aprecian unas líneas casi paralelas.

Ellas evitan que se distorsione visualmente, y es así que los observadores desde cualquier ángulo aprecian una imagen plana.

Vázquez comentó que la obra pictórica tiene algunos detractores, quienes esgrimen que el lugar es un ataque a la biodiversidad.

Sin embargo, en la época de su surgimiento no existía una cultura tan avanzada sobre la protección medioambiental y este lugar ya es considerado patrimonio para los viñaleros, argumentó.

Pero hay otro suceso que marca este sitio: se trata del impacto de un meteorito el 1 de febrero de 2019, del cual aún se conservan huellas de los estragos en los techos de un local cercano y de la casa de un campesino.

La caída del cuerpo celeste coincidió con el aniversario 18 de la creación del Parque Nacional Viñales.

Ese suceso recordó a los habitantes que en la zona también se conserva el registro más completo del gran meteorito del límite cretácico-paleógeno y que dio origen a la extinción de los dinosaurios en la Tierra.

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