El príncipe cubano reinó en el imperio asiático

El príncipe pinareño Lázaro Álvarez dominó todas las distancias con la maestría que le ha llevado a ser merecedor de tres preseas doradas en campeonatos mundiales.

En el cuadrilátero japonés solo hubo un hombre, el antillano, que arremetió primero desde la larga distancia y luego aprovechando cada intercambio en la corta.

El iraní subtitular asiático Daniyal Shahbakhs poco pudo hacer ante un oponente que ya sabe ser medallista olímpico, y en esta ocasión viene en busca de mejorar el color de los dos bronces alcanzados en Londres 2012 y Río 2016.

Ya para el segundo asalto Lazarito, quien compite en la división de los pesos plumas, tenía en muy malas condiciones a un rival que corrió despavorido por todo el encerado con la guardia abajo, y recibió fuertemente los ganchos del menudo atleta vueltabajero, que obligaron al juez principal a decretar el RSCI por un fuerte sangramiento del boxeador persa.

En la misma Arena Kokugikan, donde vencieran ayer sus compañeros, dio un golpe de autoridad y envió un mensaje a su próximo rival este domingo en la etapa de cuartos de final, el tailandés Chatchai-Decha Butdee, sin grandes logros en cinco certámenes del orbe y par de incursiones olímpicas.

El padre de Kalicha y Nikitcha descansará en espera de su siguiente subida al ring. Lázaro Álvarez Estrada sin sobresaltos, pasó la primera prueba, y con dominio de príncipe en el imperio nipón, volvió a domar la fiera que le sabe vencedor.

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