Francis Suárez, el primo de Fulgencio

Francis Suárez, el alcalde de la ciudad de Miami, tiene un parecido físico asombroso con el entonces joven, Fulgencio Batista y Zaldívar de los años 40, en la Cuba recolonizada por los Estados Unidos. Cuestión del destino, o de mi fértil imaginación, lo cierto es que se me antojan cofrades en el tiempo; el primero por sus ideas homicidas, el segundo por haber sido el fiel amo de llaves del Imperio hasta que, Fidel y los barbudos, lo echaron de Cuba.

Estoy por creer que Francis, de origen cubano- aunque nunca puso un pie en esta isla- aprendió historia en el libro, Sombras de América, que se dice, «escribió» su “Primo” Batista. Por sus “extensos” conocimientos de este país, su matemática cuatrera, solo apta para recoger dinero en campañas electorales y su básica intrusión intelectual en temas que solo atañen a los ciudadanos del archipiélago, Suárez no parece haber rebasado el sexto grado de escolaridad.

«Ataques aéreos a Cuba», esa es la solución del señor Francis para solucionar los problemas de los “cubanos de Miami”, a la sazón decepcionados por el fracaso de la revuelta del pasado 11 de julio. «Lo que estoy sugiriendo – dijo el sátrapa- es que, esa opción, es una que debe explorarse y una que no puede simplemente descartarse».

Algunos intentan ahora desteñir la prenda y dicen que, el alcalde “no pidió directamente una acción militar”, pero solicitó que debía tenerse en cuenta. Pero en tiempos de Internet, todo queda registrado. Francis Suárez citó ejemplos que hielan la piel al más plantado: Panamá, Kosovo, el asesinato de Bin Laden, Pakistán, Libia, en fin, un tratado de sangre, orientado a lo único que verdaderamente mueve y perturba a este pichón de dictador: sus beneficios politiqueros y electorales.

Según el nuevo genocida floridano” mensajero de la muerte, “este es un tema que, le importa mucho a Estados Unidos. ¿De verdad?
¿Acaso habla por el porciento de desinformados, defenestrados, combatientes por la libertad… en Facebook que siguen el rastro sangriento del sabueso de los Basketville? ¿Qué pasaría con los once millones de cubanos en esta isla a la que el nuevo Harry S. Truman le quiere lanzar la bomba?. Y finalmente, ¿Quién les explicaría a los miles de cubanos que viven por allá y que, por cierto, tienen el coraje para oponerse a semejante locura?

A Francis le «preocupa» Cuba

A Suárez, abogado con sexto grado de escolaridad- lo dicen sus juicios nada serios, tan simples, hasta divertidos- le “preocupa” que, Cuba exporta el comunismo en todo el hemisferio y en todo el mundo, suficiente, según él, para interesar a la tan cacareada, seguridad nacional de Estados Unidos.

Pero al cuarentón, caritativo, también lo tiene desvelado la falta de alimentos y medicinas en Cuba, por lo que, Estados Unidos, que, en numerosas ocasiones y con mucho éxito, ha intervenido en América Latina, debía hacer algo.

Lo increíble es que, lo dijo, sin un ápice de vergüenza, sin apenas el exiguo pudor del asesino, y los batistianos, los envalentonados digitales, los débiles de estómago aplaudieron, porque la libertad de cuerpos mutilados, ciudades destruidas y sueños truncos estaría más cercana.

El primo Fulgencio se le quedó pequeño a este muchachón, que, “ignora” la existencia del bloqueo y berrea a los cuatros vientos electorales, la “posibilidad que tiene Cuba de comprar… donde se le de la gana”. ¿Burro, hipócrita o político tradicional de la Florida?

Francis es el típico alcalde de Miami, y no es verdad de Perogrullo, es evidencia documentada por cifras. Desde Robert King High, alcalde de la ciudad cuna de la contrarrevolución y el terrorismo contra Cuba hasta la actualidad, han pasado por la poltrona 15 regidores del partido-demócrata-republicano-y-viceversa, y todos, absolutamente todos permitieron la barbarie que dejó en la isla 3 478 muertos y 2 099 mutilados.

Batista, el dictador que en 1958 bombardeó a campesinos indefensos en la Sierra Maestra, tiene en Francis Suárez, alcalde de Miami, un alumno aventajado que pretende nublar de aviones el cielo azul de esta Patria. Son en verdad, muy parecidos. Solo una cosa más: no podrán hacernos caminar en silencio hacia la oscuridad.

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