Imperio en declive

Imperio en declive, en decadencia, en retirada. Son titulares que, por estos días, llenan espacios en la prensa desligada de los tradicionales monopolios informativos occidentales. 

Imágenes recientes de Joe Biden con grandes dificultades para subir las escaleras del Fuerza Aérea Uno, constituyen una “señal” que millones no pasaron por alto. Y aunque tropezar no significa nada, muchos han querido hacer de este hecho la referencia simbólica del declive imperial.

Old Joe, de 78 años, llamó reiteradamente, presidenta, a Kamala Harris, un lapsus mentis tomado a pie juntillas por los medios de comunicación. El «desliz» es aún comidilla de políticos, enemigos tradicionales, los nuevos enemigos y el 67% de la población mundial conectada a Internet.

Lo que marca el declive de un imperio

8 de mayo de 1945, caída del imperio alemán

Ningún imperio soporta a la larga el saldo inaplazable de sus basamentos fundacionales, cimentados en la violencia y el exterminio. A ello han de sumarse el cambio demográfico radical y las pugnas por el poder, razones suficientes para pensar que la nación del norte da claros indicios del principio…del fin.  

Los persas cayeron por la conquista musulmana y las invasiones mongolas. El imperio romano duró cinco siglos y no pudo escapar a su destino. Más de 90 emperadores lo hicieron desaparecer para el 476 de la era cristiana.

Alemania propaló la superioridad racial y practicó la limpieza étnica hasta hacer del exterminio masivo de seres humanos una política de estado.  Fue un imperio, nadie lo duda, pero terminó sus días el 8 de mayo de 1945.

Los hechos al contado

La toma del Capitolio en EE.UU. confirmó al mundo el inicio del declive del imperio norteamericano

Hay hechos que alertan el declive del imperio norteamericano; en primer lugar, la incapacidad de sus dirigentes para comprender que, el mundo no es una aldea sujeta a sus designios.

Si observamos la actuación de los Estados Unidos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días, comprendemos que, el papel de gendarme agresivo le aseguró el rechazo mundial hasta niveles insólitamente alarmantes.

En segundo lugar, sobresale la negativa de mirar el desarrollo económico, social y militar de potencias emergentes y bloques regionales como una realidad con la que convivir, en vez de optar por el sabotaje, la guerra preventiva y la sanción.

Otro detonante es la falta de políticas sociales hacia lo doméstico, los crecientes problemas migratorios, el racismo sistémico y el asesinato que practican las fuerzas del orden en una nación donde ser negro, pobre y estar en la calle puede meterte en serios problemas con la policía.

Joe Biden y su imperio en crisis

Joe Biden de 78 años tiene ante si los retos casi insalvables que heredó como emperador

Hoy Biden es un ente frágil con sus pies situados a ambos lados de la grieta que divide a su país. Por otra parte, la enfermedad física de la nación, causada por el nuevo coronavirus, la incapacidad para cumplir con sus promesas electorales y el potencial inmenso del Trumpismo- latente y presente- constituyen obstáculos casi insalvables para su gestión que muchos auguran como, única.

Si a todo esto sumamos un escenario de 327 millones de personas, de ellas el 62% de blancos no hispanos, 12% de africanos, el 17% latinos y el 5% de asiáticos y otras minorías, entonces las cosas pueden irle de mal en peor al anciano emperador.

Como si fuera poco, según expertos, las cifras de migrantes extranjeros crecerán a un ritmo lento pero sostenido hasta el 2060, mientras que las de blancos no hispanos caerán a menos del 40% para la segunda mitad del siglo actual.

Estados Unidos ha tenido hasta la fecha 46 presidentes, depresiones, colapsos económicos, un once de septiembre y escándalos sexuales en sus más altas esferas pero jamás navegó por aguas tan turbulentas. Mucho antes que la turba pro Trump asaltara el capitolio, ya sabíamos que las cosas no funcionaban.

Estados Unidos impulsa la carrera armamentista

La estatua que perdió la razón de ser al representar a un país que, cada 12 minutos, lanza una bomba en alguna parte del mundo

Es un hecho el reinicio de la carrera armamentista que impulsa Estados Unidos. En este punto, y con el acercamiento de la OTAN a las fronteras de Rusia, ese país euroasiático está obligado a defenderse y lo está haciendo en grande.

China ha de mantener su posición geopolítica en Asia, y junto a su socio ruso formar un frente común contra el imperio y las sanciones, estas últimas cada vez menos secundadas por Europa, continente en el que ya aparecen los primeros vestigios de la rebelión. Países como, Alemania, están hartos de ser chivos expiatorios de los Estados Unidos en su puja por someter a un Oso irreductible.

Las generaciones actuales no alcanzarán a ver el fin del imperio. Será un proceso lento pero indetenible, en el que intervendrán factores externos como las guerras que están por venir. Influirán también las grandes migraciones hacia las fronteras de la Unión, las crecientes e indetenibles pugnas por el poder, y catalizadores como Trump, decidido a regresar para concluir su «obra».

En este desembrague jugarán un papel importante estados usualmente secesionistas, intereses comerciales cercenados y otros detalles imposibles de narrar en este corto espacio. Pero el fin de los Estados Unidos, tal como lo conocemos, es un hecho cierto, signado por la desmedida ambición de un grupo que decidió insanamente gobernar, por el puño y el acero, a un mundo decididamente ingobernable .

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