Junto a José Martí, con todos y para el bien de todos
Desde su inmensa altura, José Martí recuerda: “tengo bajo el cielo vasto un mundo nuevo”. Y los hacedores de ese mundo toman la razón como escudo para recordar que sólo “los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia nada construyen, porque sus simientes son de odio”.
Y contra ese odio malsano y pagado, justamente por el monstruo cuyas entrañas conoció el Apóstol de Cuba, se alzan las voces. Son niños, jóvenes y trabajadores de estos tiempos que ponen, “alrededor de la estrella, en la bandera nueva…” la “fórmula del amor triunfante. Con todos y para el bien de todos”.
Y todos aúnan voces para “dotar la palabra de ala y color”, para rendir tributo al hombre que, en Dos Ríos, dejó el alma a la patria.
Sin Martí no hay Revolución, sin Martí no hay pueblo, dice el estudiante pinareño de 11 años Francisco Javier Calvo Regalado, asistente al acto en desagravio al más universal de los cubanos, el Héroe nacional.
Martí creó el Partido Revolucionario Cubano para unir a todos y hacer posible el triunfo de una patria libre como la soñó, argumenta Yessica Carrasco Pérez, pionera del seminternado Isidro de Armas, en la capital de Pinar del Río. Y Diago Alberto Díaz, alumno del mismo centro docente, recuerda que el legado martiano continúa como guía de la Patria.
Los hechos estremecieron a la nación con la llegada de enero. Manos inescrupulosas intentaron manchar la imagen y la obra del Maestro.

Pero su pueblo se levanta para sentenciar que “ninguna voz es débil para rendir tributo” porque “… para ensalzar a la patria, entre hombres fuertes y leales, son oportunos todos los momentos”.
Cuba se alza por Martí. Cuba se alza con José Martí.
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