La injusticia tiembla 45 años después

Más de cuatro décadas han pasado y el dolor y la injusticia por el asesinato de 73 personas inocentes sigue ahí, más fuerte, más vivo.

Personas de bien que perecieron en pleno mar Caribe. No fue a causa de tormentas, ni huracanes, fue la barbarie, el terrorismo de estado, que impregnó el sufrimiento en las familias de los pasajeros del avión CU-455 de Cubana de Aviación.

El equipo juvenil de esgrima que viajaba hasta la Habana dejó en el inmenso océano los cuerpos que hoy no estarán más junto a sus familiares y seres queridos.

Veinticuatro rostros que descendieron del cielo y se convirtieron en historia. Todo el esfuerzo de años por materializar un resultado, coronarse campeones en el IV Evento Centroamericano y del Caribe, celebrado en Venezuela, era apagado con aquel acto atroz.

Nunca más, los vecinos del barrio en el central Pablo de la Torriente Brau, de Orosco pudieron conversar con Nacy Uranga Romagoza. Ellos no volverían a escuchar su voz melódica, ni las travesuras de aquella joven llena de ilusiones. Ya no habrá más clases de Biología, ni reuniones en la cuadra con los miembros de los Comités.

Simplemente Nancy dejó de existir físicamente, con ella se marcharon hacia otro espacio las aspiraciones de hacerse universitaria, de ganar en cuanto evento deportivo asistiera, y tantas añoranzas.

Hoy luego de haberse cumplido 45 años de aquel genocidio, el movimiento deportivo cubano, continúa reclamando justicia. Sigue pidiendo por la justicia de los familiares. Los mismos terroristas de siempre que se fueron de este mundo sin pagar por tales atropellos, esos que solo se limitaron a expresar “eran cinco negritas”, sin valorar el dolor de sus familiares y amigos.

Dicen que el tiempo sana las heridas, pero las profundas, esas que son imposibles de borrar jamás, no. Hay dolores inmensos que no pueden curarse con el paso de los años, máxime cuando la injusticia tiembla, la barbarie impera y la impunidad convertida en práctica de los ricos y desgracias de los pobres, sigue intacta.

A 45 de aquel horrendo crimen, el movimiento deportivo cubano, recuerda a sus víctimas con honor y gloria, con patriotismo y convicción, porque al final, la injusticia tiembla.

En Video: La injusticia sigue temblando 45 años después

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