Lula: Brasil y el mundo merecen algo mejor

A simple vista, el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva sigue siendo el obrero metalúrgico de cabello gris bien cuidado, barba recortada y sonrisa perenne que, bendecido por una axiomática humildad, resulta ser una de las personalidades políticas más notables del siglo XXI.
Bajo el protocolo impuesto por la Covid-19, su rostro con máscara y voz grave nos identifica en una habitación de un hotel de Brasilia, acompañado de líderes con diferentes cargos en el Partido de los Trabajadores (PT).

Tras asestarnos golpes suaves en el pecho con su mano izquierda de cuatro dedos por la pérdida del meñique en un accidente de trabajo, susurra casi al oído que no se olvidará de Prensa Latina. De 75 años, Lula es un hombre que se asemeja a un familiar cercano y muchos en Brasil lo ven como el presidente que casi todos quisieran tener por ser tradicional en sus valores, pero muy firme en sus convicciones.

Durante su visita de cinco días al Distrito Federal apenas pudo descansar. Logró restituir vínculos con líderes y fuerzas de diferentes colores políticos.

‘Fue muy importante para mí personalmente. Creo que para el PT resulta muy significativo restablecer conversaciones con las fuerzas políticas de este país’, afirmó el exdirigente obrero en un video tras el término de su estancia en la capital brasileña.

Durante los intercambios de opiniones abordó la vacuna antiCovid-19 urgente para todos, ‘la ayuda de emergencia de 600 reales (108 dólares mensuales), el crédito de emergencia para salvar a pequeñas y medianas empresas, y una política de inversiones para generar puestos de trabajo’.

También denunció la desastrosa política internacional del gobierno de Jair Bolsonaro. ‘Nadie llama a Brasil para una reunión. Todo el mundo está preocupado por el desgobierno, la deforestación, la despreocupación por la Covid-19, las vacunas y el cuidado de la gente’, señaló.

Lula contestó de forma exclusiva algunas preguntas para Prensa Latina.

Actualmente una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) inquiere sobre acciones, omisiones y negligencia de la administración federal en su gestión ante la Covid-19. En apenas dos semanas quedó confirmada la indolencia de Bolsonaro ante la pandemia y aquietó a sus bases aliadas y al propio exmilitar que intentaron desviar la atención de la labor en esa junta.

Amenazas de llamar a las Fuerzas Armadas y ataques al relator Renan Calheiros fueron algunas de las estrategias adoptadas por el Palacio de Planalto (sede del Poder Ejecutivo) y sus aliados en el Congreso.

Incluso el senador Flávio Bolsonaro, hijo del jefe de Estado, fue a la comisión para ayudar al exsecretario de Comunicación Fábio Wajngarten y calificar a Calheiros de vago.

‘La CPI y otras investigaciones confirmarán lo que todo el mundo ha visto: la negligencia, la irresponsabilidad, la mentira, el absurdo de la actuación de Bolsonaro y su gobierno en la crisis sanitaria más grave del mundo en 100 años’, aseveró Lula a Prensa Latina al referirse a la noticia que impera actualmente en los medios.

Precisó que la Covid-19 cobra cientos de miles de vidas en el mundo, ‘solo en Brasil más de 435 mil personas’. Denunció que ‘Bolsonaro, en lugar de coordinar a los gobiernos locales, saboteó repetidamente las medidas para combatir el virus, indicó medicamentos falsos a la población, desmanteló el equipo técnico del Ministerio de Salud. Algo inhumano’.

Según el exlíder sindical, los investigadores demostraron que al menos 200 mil personas murieron por los errores del gobierno en la pandemia.

‘Tenemos más población y fronteras terrestres, pero si tuviéramos números similares a los de Cuba (casos de muertes y contagios), serían 400 mil vidas brasileñas las que se habrían salvado’, apuntó el exgobernante.

Reconoció que todo el mundo pierde amigos y familiares. ‘No hay paralelo en el mundo respecto al comportamiento de Bolsonaro, quien ni siquiera intentó proteger a los brasileños del virus’, remarcó.

ENHORABUENA CUBA

A propósito de acciones y conductas, Lula admitió que ‘los médicos cubanos podrían ayudar a la población en Brasil durante la crisis de Covid-19. Socorrieron mucho a los brasileños, especialmente a los de las comunidades más alejadas y los barrios más pobres’.

Los profesionales cubanos ‘son muy necesarios y el Gobierno que los rechazó (programa Más Médicos), lo hizo porque no le importa la vida de la población brasileña’, indicó. Hizo alusión a los candidatos vacunales que desarrolla la isla caribeña contra el patógeno e instó al gigante suramericano a analizar e ir tras todas las posibilidades de vacunas eficientes contra la Covid-19 y así dejar atrás esta pandemia lo antes posible.

‘Enhorabuena al pueblo y a los científicos de Cuba por desarrollar su propia vacuna para el mundo’, ponderó.

LA AYUDA

Las poblaciones socialmente más vulnerables del país enfrentan una situación crítica ante la pandemia. En periferias urbanas, favelas, tierras indígenas, quilombolas (afrodescendientes) y en comunidades rurales, los brasileños necesitan ayuda humanitaria urgente para acceder a las condiciones mínimas y protegerse de la enfermedad: alimentos, materiales de higiene, refugio.

La ayuda de emergencia resulta una victoria, pero no llega a todos los que la necesitan, somete a las personas a dificultades burocráticas y está lejos de resolver el problema.

Cuando el Gobierno decidió cancelar la asistencia y después reiniciarla con menos recursos (de 600 reales bajó a 150), obligó a las familias a salir a las calles a buscar el sustento y por ende disparó las cifras de decesos e infecciones por la Covid-19.

Para Lula, Brasil tuvo meses a fin de prepararse, primero cuando el virus apareció en China y luego en Italia. Pudo cerrar las fronteras más rápidamente y enseguida realizar más pruebas para rastrear y aislar los focos de contagio.

Bolsonaro impidió estas acciones, aclaró el expresidente a Prensa Latina y aseguró que la ayuda de emergencia cuando se aprobó por 600 reales fue por presión de los partidos de la oposición, principalmente del PT.

El socorro ‘era esencial para evitar la propagación del virus y ayudar a los que podían quedarse en casa, y proteger a las empresas, especialmente a las pequeñas’, refirió.

Señaló que el exmilitar ‘dejó que se cerrara (el auxilio) y ahora propone una cantidad menor, a menos personas. Para quienes tuvieran que trabajar, el Gobierno y las empresas deberían entregar equipos de protección y condiciones de seguridad, mientras deberíamos correr lo más rápido posible y vacunar a toda la población… Nada de esto se hizo’.

Cada vez está más claro, subrayó Lula: ‘Bolsonaro quería que la población brasileña se expusiera al virus, sin importar el número de muertos. Ni que esto aislara a Brasil en el mundo, con la posibilidad de nuevas variantes del virus, como acabó ocurriendo en Manaos’, asentó.

INVALIDEZ DE CONDENAS Y ELECCIONES

En abril, el Supremo Tribunal Federal (STF) revalidó la decisión que anuló las condenas contra el exmandatario en el ámbito de la desarticulada operación Lava Jato. Con tal confirmación, Lula recuperó sus derechos políticos y podría participar en las elecciones de 2022.

De los 11 jueces que componen la corte superior, ocho estuvieron de acuerdo en mantener la invalidez de las sentencias y tres se manifestaron en contra.

Por el entendimiento del pleno, el exjuez Sérgio Moro, declarado sospechoso de parcialidad por el STF, no podría haber juzgado los casos contra Lula, quien cumplió 580 días de prisión política por supuestos actos de corrupción.

La medida del Supremo culminó con la supresión de todas las condenas dictadas contra el expresidente, por lo cual retornó definitivamente al ámbito político-electoral.

Pese a tal posibilidad, analistas aseguran que la izquierda no debe cometer los errores de 2018, como la falta de unidad, que pavimentaron el triunfo de Bolsonaro ante las urnas.

‘Esa elección fue atípica porque se creó una farsa para impedir que fuera candidato e hiciera campaña por el país. Incluso diera entrevistas’, respondió Lula a Prensa Latina.

Detalló que ‘fue condenado por un juez parcial (Moro), el cual promovió la persecución política contra la izquierda. Como sé y el propio Bolsonaro sabe, que si hubiera competido en 2018 no ganaría’.

Además, se creó durante años un clima de odio y mentiras por parte de algunos grupos mediáticos, lo cual permitió ‘la victoria de la extrema derecha y la elección de un troglodita. No fueron unas elecciones normales’, pormenorizó.

FIDEL ME ANIMÓ A SEGUIR EN LA POLÍTICA

Por vez primera Lula reveló que, cuando perdió las justas comiciales en 1982 al gobierno de Sao Paulo y pensaba dejar la política, ‘visité Cuba y Fidel Castro me dijo que no había sido derrotado, pues nunca antes un trabajador había recibido tantos votos en unas elecciones. Eso me animó a seguir en la política’.

Lula y Fidel Castro
Lula y Fidel Castro. Foto Prensa Latina

Manifestó a Prensa Latina tener en ‘el pueblo cubano muchos amigos y siempre he recibido de Cuba afecto, respeto y solidaridad para mí y el pueblo brasileño’.

Durante la votación en la Asamblea General de la ONU en noviembre de 2019, Cuba recibió el respaldo abrumador de la comunidad internacional, cuando 187 Estados miembros se pronunciaron contra el bloqueo económico, comercial y financiero.

Solo dos países se abstuvieron: Colombia y Ucrania; mientras que Estados Unidos, Israel y Brasil votaron en contra del levantamiento del asedio y quedaron aislados ante el reclamo de la mayoría de la comunidad internacional.

Comentaristas advirtieron que este cambio del Ejecutivo brasileño a favor del cerco contra La Habana rompió una tradición diplomática de 1992 y se debió más al intento de Bolsonaro de fortalecer la alineación ideológica con el entonces presidente estadounidense Donald Trump.

Al respecto, el fundador del PT condenó el apoyo absurdo del excapitán del Ejército al bloqueo, respaldo ‘que se hizo dentro de una política de sometimiento a Trump’.

‘Y es importante entender que el gobierno de Bolsonaro es un accidente, que pasará, como lo hizo Trump en Estados Unidos. Brasil y el mundo se merecen algo mucho mejor que Bolsonaro’, subrayó finalmente.

Fuente Prensa Latina
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