Mantua contra el bloqueo y por la paz

Ciudadanos del territorio más noroccidental de Pinar del Río se dieron cita en el parque central de la villa cabecera para condenar el bloqueo del gobierno estadounidense contra la isla.

Representantes de diversas generaciones rechazaron la injerencia extranjera, el mercenarismo y los actos de violencia que ponen en peligro a millones de personas inocentes en toda la geografía nacional.

“Somos un pueblo libre– expresó el veterano de lides sindicales, Genovevo Gutiérrez Puentes- y esa libertad costó muchos sacrificios, mucha sangre como para que ahora la perdamos en manos de quienes solo tienen por plan para Cuba su destrucción. La paz nos es necesaria, pero la paz se mantiene con la alerta constante, con la movilización y con el coraje que no falta en este país”

Las voces juveniles se alzaron para reafirmar la continuidad histórica de la Revolución, y llamar a la paz, el respeto a la soberanía de Cuba y el levantamiento inmediato del bloqueo.

“Somos una generación de continuidad – Expresó el estudiante Wilfredo Llaugert Goizueta- y no dejaremos caer las banderas de la soberanía, la independencia y la integridad de la patria. No nos conmueven los cantos de sirenas, ni las campañas orquestadas para tontos y lumpen. Somos de Patria o Muerte”.

Lienys Fernández, estudiante de medicina y representante de la Federación Estudiantil Universitaria en el territorio tuvo a su cargo las palabras centrales.

Estimados compatriotas.

Los hombres y mujeres de Cuba, somos gente de bien. Jamás un país educó a sus hijos para que sus actos representaran lo mejor de la especie humana. Así lo hizo Cuba, nación que, a la par, engendró un heroísmo tal, que hasta sus enemigos palidecen de envidia.

Los acontecimientos de los últimos días son el resultado de un odio acumulado, insensato, inmaterial, que solo sirve para fomentar la división y el caos en nuestra isla, a través del mantenimiento de las sanciones, el bloqueo económico, comercial y financiero y la guerra mediática. Hoy sabemos que la orden vino del norte, a través de redes en las que, muchos suelen navegar en busca de la alegría; y una minoría enceguecida, y envilecida suele naufragar en la más absoluta oscuridad.

Mandaron la muerte y la destrucción, desde el norte, y lo hicieron los que, jamás se dignarían a poner un pie en esta isla, ni a estrechar la mano de sus mercenarios. Organizaron el pandemónium, los que olvidaron su existencia en Cuba, y las oportunidades que tuvieron para demostrar en esta tierra, un valor que no tenían. Ejecutaron los delincuentes, los flojos de estómago, los oportunistas y los confundidos.

Parafraseo a Martí, cuando digo, que el sol quema con la misma luz que calienta; porque el sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de su luz.

No fue fácil, todavía no lo es:  no hay uno solo de nosotros que no sienta el sabor amargo del 11 de julio, día en que la maldad más despótica intentó apoderarse de esta tierra. La jornada en la que un grupo olvidó su condición humana y arremetió contra sus semejantes poseídos de una animadversión visceral e injustificada. Iban más allá del bloqueo y la humillación: precisaban de nuestras vidas.

Será difícil olvidar las toneladas de mentiras, de noticias falsas, de ofensas infinitas contra la más elemental decencia, de quienes viven la más absoluta indecencia.  Será muy difícil olvidar, porque en cada palabra mal empleada, en cada imagen trucada por nuestros enemigos de clase, estuvo el deseo de una intervención militar, para que las calles de Cuba se tiñeran de sangre inocente.

Para nosotros está muy claro: los revolucionarios apostamos a la unidad y al amor. También es posible comprender a quienes tienen justos reclamos, incluso, perdonar a los confundidos.  Lo que no es posible es el indulto a los que pusieron en riesgo la vida de personas inocentes, de niños en hospitales, de ancianos y enfermos, en el fragor consciente y enardecido de una lucha contra el país que los vio nacer.

La tranquilidad de las calles cubanas, nos distingue, y ese gran tesoro no podrá perderse en la violencia cruel de quienes no nos quieren. Somos mayoría absoluta, resistiremos el bloqueo, las sanciones, incluso las agresiones, y saldremos adelante. Y los que hoy nos bombardean con insultos, con la esperanza de misiles en nuestros cielos, mañana volverán con la mirada baja, para darse cuenta de una vez que la fortaleza de esta nación que hoy detentan está en el amor inmenso de sus hijos y en lo justo y coherente de la causa que defienden.

Patria o Muerte, Venceremos.

Representantes de la cultura local interpretaron canciones de profundo contenido patriótico, atemperadas al momento de amor, reflexión y lucha de ideas que vive el país.  En el acto por la paz y de condena al bloqueo estadounidense a la isla, estuvieron presentes autoridades del Partido, el Gobierno, las organizaciones políticas, de masas y juveniles de la localidad.

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