Jorge Luís Serrano Esquivel, de Minas de Matahambre, no quiso que la escasez tocara a la puerta de su casa y decidió irse lejos a cosechar el codiciado grano. Esta vez arribó a la localidad Pan de Azúcar y logró cosechar 23 quintales de arroz, que seca al sol para después procesarlo en peladoras mecánicas.
En los valles de zona fértil, tierra rodeada de altos mogotes, donde los cultivos de cualquier variedad crecen con la misma fuerza que impone su paisaje. El arroz permanece sobre enormes lonas, a la vista de todos los mineros que transitan por el barrio de La Curva, lugar donde reside.
“Fueron meses de sacrificio, desde el primer momento que comencé a romper la tierra. Después tuve que limpiarla, reconstruir los diques, esperar la lluvia y fanguearla, pero valió la pena.” aseveró Jorge Luis.
Su familia está alegre y siente seguridad; los cinco integrantes de la vivienda reconocen el esfuerzo. No son tiempos de mirar la vida pasar con la indiferencia de los pesimistas, sino días de acción, de sobreponerse a los retos cotidianos.
Este joven demuestra que puede accederse a la abundancia deseada, cuando la decisión se impone y quedan atrás todas las dudas.