Casi en los límites del municipio pinareño de Consolación del Sur, está Las nubes, una finca agroecológica que cautiva por la exuberancia de sus parajes y la entrega de los hombres.
Tres años atrás, el sitio era dominio del aroma y el marabú, vencidos por el hombre en su empeño de transformar.
Poco a poco, las 53,68 hectáreas que conforman el sitio quedaron limpias de plantas invaspras. Todo lo que hay que hacer es trabajar, poner el empeño y avanzar.
Cuba necesita de nosotros y esta es la respuesta, dice Luis Alberto Rivero Peña, el productor responsable de la finca Las nubes.
A su lado, Mercedes Peña Ramos, su progenitora, comenta entre risas:
“Cuando me trajo la primera vez a este lugar pensé que estuviera loco…cómo limpiar a machete todo esto y mira…lo logró”
Todo lo que él se propone lo logra, dice a su vez Misalys Tamargo Llabona, la joven esposa de Luis Alberto quien identifica al lugar como el encanto que atrapa al hombre casi las 24 horas del día.
Lo realizado no escapa al análisis técnico del vicedelegado del Ministerio de la Agricultura en Pinar del Río, Ortelio Rodríguez Perogurría.
Luis ha sabido equilibrar el conocimiento empírico del campesino cubano con las indicaciones científico-técnicas, este es el resultado de la finca Las nubes, entre las 200 agroecológicas de Pinarf del Río.
La diversidad de cultivos, su ubicación casi milimétrica, fruto de la condición de carpintero de Luis Alberto, realzan la belleza del lugar donde abunda la cubanísima Palma Real.
La eliminación de las plantas indeseables provén a este hombre de la materia prima adecuada para elaborar carbón, segundo renglón exportable de la agricultura cubana.

Recorrer cada palmo del sitio es tener la certeza de lo posible aún con pocos recursos: cultivos varios, cerdos, carneros, peces para el futuro. Todo un mundo que subyuga y que simboliza la materialización del llamado a la conciencia nacional de pensar como país.
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