En momentos en que la máxima dirección del país ha llamado a resistir creando en desafío al férreo bloqueo estadounidense, en Pinar del Río, segunda provincia cubana con mayor número de inversiones en la rama agrícola, nuevas industrias toman cuerpo y nacen en un impulso indetenible hacia el desarrollo.
Es el caso de la nave automatizada Unidad Empresarial de Base (UEB) ponedora 28 de Enero, la cual está situada en un sitio apartado de la campiña del municipio Consolación del Sur, donde antiguamente radicó una granja dedicada a la ceba de pollos, destruida por la acción de los devastadores huracanes Gustav e Ike.
Pero a pesar de la frecuencia de los meteoros y de su acción destructiva, la provincia más occidental de Cuba se caracteriza por lograr elevadas producciones de huevo, aporta al suministro del demandado alimento en la capital del país y las nuevas inversiones permitirán elevar sustancialmente ese surtido.
Orgulloso de los resultados reportados desde que el 24 de julio del año actual recibieron las 55 mil 980 gallinas, Carlos Rodríguez Cabrera, director de la “28 de enero”, explica que a partir de entonces comenzó una etapa de puesta en marcha de la industria y adaptación de las aves, hasta convertirse en ponedoras.
Es decir, que el ciclo productivo arrancó en septiembre y de esa fecha hasta el momento se registra una producción de más de cinco y medio millones de posturas, de un plan técnico económico de cuatro millones 177 mil 900, precisó.
Destacó la humanización del trabajo por las condiciones de la nave, de procedencia alemana con tecnología de punta; y también el confort que tienen las gallinas en ese recinto, en un ambiente controlado, con dos izopaneles, sensores y extractores de aire, todo un equipamiento que proporciona un clima fresco y agradable en su interior, de ahí que el indicador de puesta sea del 91 por ciento y a más del 99 la viabilidad.
Todos los procesos productivos se realizan de forma automatizada y requiere de escasa mano de obra, pues sólo al final del sistema en las tareas de envase, el trabajador tendrá contacto con las posturas, de gran aceptación en la mesa del cubano, lo cual evita la posibilidad de contaminación.
Las jaulas donde permanecen las aves, están dispuestas en cuatro baterías con cinco pisos de altura, y el método mecanizado abarca labores como la distribución de piensos, extracción de huevos y excretas y la iluminación y conducción del agua, entre otras bondades.
Sonríe Rodríguez Cabrera cuando explica que no hay necesidad de mantenerse dando vueltas por la instalación para saber cómo está funcionando, pues solo basta con detenerse frente a una pizarra electrónica para tener al alcance todos los indicadores, desde el consumo de agua hasta la temperatura.
Con la experiencia que les ha proporcionado esta etapa, en la próxima crianza piensan incrementar las inversiones con un mayor número de gallinas de siete a nueve por cada habitáculo, lo cual elevaría a 72 mil el número de ponedoras, aprovechando las capacidades y las buenas condiciones existentes para ello.
También destacó entre sus ventajas, el alargamiento del ciclo de producción de los animales hasta 16 meses, superior en comparación con lo reportado en las granjas tradicionales.
Su rostro se anima al dar la noticia de la arrancada con el nuevo año, de la construcción de otra nave similar aledaña a esta primera, para continuar posteriormente hasta completar cuatro, que es el desarrollo futuro previsto, con lo cual Pinar del Río se afianzará como un territorio gran productor del alimento.
Actualmente están en diferentes fases de ejecución un grupo de importantes inversiones en las ramas arrocera, tabacalera y pecuaria, fundamentalmente, que favorecerán el auge económico en Vueltabajo una vez concluidas, a pesar del estrechamiento del cerco estadounidense, que provocó una crisis energética transitoria en el país.
Así paso a paso, Pinar del Río avanza camino al progreso.