Producción de alimentos a toda costa, meta constante en Pinar del Río

En el kilómetro 41 de la carretera de Luis Lazo, en el pinareño municipio de Minas de Matahambre, los campesinos desafían dificultades con el abasto de agua, la carencia de combustible e insumos para sacar de la tierra los mejores frutos y no detener la producción de alimentos.   

Michel Copín González, usufructuario de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Nicolás Torres, hace cuatro años devolvió la productividad a los suelos de la zona conocida como Ensenada del Nono, tras casi dos décadas sin explotar, porque estima que “el país tiene confianza en el campesinado cubano”.   

En su finca El Paraíso dedicada principalmente al tabaco, con ocho hectáreas, también crecen cultivos varios como yuca y frijol, debido, asevera, a la necesidad de la Isla por el recrudecimiento del bloqueo y los efectos de la pandemia.     

Hemos demostrado que el futuro está en manos de la agricultura, dijo; por eso no escatima esfuerzos y si en un comienzo debió limpiar monte y retirar palos gruesos de su área a plantar, ahora no duda en comprar en el Cupet el combustible que a su estructura productiva se le hace imposible asegurar.   

Es mucha la demanda y la producción no se puede parar, explica a un equipo de prensa de visita en el norteño territorio, caracterizado por su paisaje montañoso y la presencia de suelos secanos y semisecanos.   

El campesino de 39 años asimismo recurre a prácticas agroecológicas para lograr producciones más sanas y vivir en armonía con el medioambiente; mientras sus rendimientos tabacaleros de dos toneladas por hectárea en cada calendario hablan en favor del empeño de quien entrega a ese rubro no pocas horas de su rutina.   

Tiene muchos secretos. Hay que guataquearlo, aporcarlo, desbotonar en su tiempo. Y me esfuerzo día y noche para que todo salga bien, confiesa.   

Producción de alimentos es la prioridad

En la CCS Pedro y Bienvenido, en el kilómetro 44, igualmente la producción de alimentos deviene prioridad, sobre todo teniendo en cuenta su encargo social de tributar al autoabastecimiento municipal y otros destinos en la ciudad capital de Vueltabajo.   

Según Yunieski Rodríguez Concepción, su presidente, esa cooperativa da pasos firmes y si hace un decenio se encargaba casi únicamente de la producción tabacalera, pues el plan de viandas, granos y hortalizas era de apenas 800 quintales, hoy esa cifra se sextuplica.   

El principal recurso es el campesino y su conciencia con el rol social, refiere. Siempre crecemos con los mismos suelos y productores; en tanto, por ejemplo, con relación al año pasado incrementamos en más de 20 toneladas la producción de alimentos.   

No nos sentimos aún satisfechos, pero sí contentos a partir de las condiciones y la constante proyección de aumentar los números, puntualizó.   

La Pedro y Bienvenido, la más grande de Minas de Matahambre, no presenta problemas con los pagos a sus asociados porque está sujeta a los créditos revolventes con el banco, lo cual permite retribuirles antes de las 72 horas; sin dudas, uno de los incentivos.   

Solo 75 hectáreas se encuentran bajo riego; no obstante, la voluntad de sus campesinos les permite mantener las 286 de cultivos varios y sembrar 126 de tabaco en la actual campaña.    

El río Cuyaguateje constituye la única fuente de abasto para sus siembras, una cuenca que en periodo de pocas precipitaciones prácticamente los deja sin el líquido necesario para las labores culturales; en contraste con el lluvioso, donde pueden ser víctimas de inundaciones.

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