Raiden Margolla González: de minero a dulcero

Raiden Margolla González, inició su vida laboral en la Mina de cobre “Capitán Alberto Fernández”, en Minas de Matahambre.

El cierre de la misma en el 1997, lo conllevó a acercarse a la dulcería la Ilusión, perteneciente a la Unidad Empresarial de Base (UEB) Alimentos.

Transcurrido un corto período de tiempo, pasó a formar parte del colectivo de este centro, dando lo mejor de sí, en cada tarea que realiza.

“Cuando finalizó el trabajo en la Mina, comencé a visitar con frecuencia la dulcería, ya que está ubicada al frente de mi casa. Nunca pasó por mi mente ser dulcero, no estaba entre mis prioridades.

En este lugar laboraban unos compañeros míos. Fui observando cómo elaborar dulces, las mezclas, en fin, todo el proceso.

Estos encuentros frecuentes despertaron el interés en mí, así que les solicité me dieran la oportunidad de aprender y trabajar con ellos y aquí estoy.

No es un trabajo fácil, ni adquieres los conocimientos en dos días, todo depende de los deseos de lograrlo y hacerlo bien.

Empecé como operario, y con ello la superación diaria, estaba al tanto de todos los procedimientos que efectuaban.

En el 2009 pasé un curso de segundo nivel de repostería y hoy ya soy maestro repostero.

Mi función es responder por la calidad de la producción, el proceso tecnológico de principio a fin. Cuidar que no haya violaciones en la elaboración del dulce, porque si no cumple todos los requisitos, entonces la calidad es deficiente, y el cliente es afectado también.

En varias ocasiones consecutivas me han seleccionado como el trabajador más destacado de la unidad. Para mí es un gran gozo, pero a la vez, un compromiso no solo con la labor que ejecuto, sino además con el colectivo que me acompaña.

El mayor regocijo es cuando el pueblo se refiere a nosotros con respecto a la calidad del dulce, cuando dicen que les gusta, eso nos hace sentir bien.

No hay nada mejor cuando las personas reconocen tu trabajo y esfuerzo diario. Ese es el mejor termómetro para saber por el camino que andas, sin sus opiniones, no tendría razón de ser este encargo”.

Para Raiden Margolla González, no hay tiempos difíciles. Brindar un servicio de calidad al pueblo, es su mayor reto, a pesar de la carencia de recursos, porque como dijera el cantautor cubano Silvio Rodríguez:

“Solo el amor engendra la maravilla, solo el amor convierte en milagro el barro”.

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