Sorteando el bloqueo en la Industria Alimentaria de Pinar del Río(+Fotos)


Calificado por el Primer Ministro cubano, Juan Marrero Cruz, de “muy importante y vital por el impacto directo que tiene en la población”, la Industria Alimentaria es, sin dudas, uno de los sectores decisivos para Cuba.

Su variada gama de surtidos es altamente demandada aunque durante años la oferta no mantiene correspondencia con las solicitudes. Es el ramo, un blanco de la política de asfixia que el gobierno de Estados Unidos impone al país desde hace décadas.

El 2020, sin período de referencia como consecuencia de la COVID-19; fue extremadamente difícil para el sector que tiene a su cargo responsabilidades de primer orden como la elaboración del pan destinado a la canasta familiar.

Pérdidas por 78 millones de dólares ocasionó el bloqueo a la Industria Alimentaria de Cuba; 55 millones por la presencia del SARs-CoV-2.

El decrecimiento y la inestabilidad de las materias primas impusieron sortear carencias y enfrentar desafíos.
El país instó al despliegue de la inteligencia y la racionalidad sobre la base de la sostenibilidad y la estabilidad. Especialistas y técnicos buscaron en los campos la solución a muchas carencias. Productos agrícolas empleados internacionalmente en la elaboración de alimentos, fueron bienvenidos en las unidades territoriales.

«En panaderías y dulcerías, la calabaza comenzó a ser perseguida. Su pulpa, con propiedades beneficiosas para la salud, devino extensor por excelencia para muchas elaboraciones; especialmente para el pan que se destina a los centros gastronómicos de la provincia y también para organismos».

Oviamna Martínez, subdirectora de calidad de la Empresa provincial de la Industria alimentaria en Pinar del Río.

Siguiendo las normas de cada carta tecnológica se chequea su uso. Se toman en cuenta criterios de maestros panaderos, trabajadores, administrativos y población.

«Da más textura a la masa, es más atractivo el producto final que goza ya de gran aceptación»; dice Humberto Gurainena, administrador de la panadería El tocinillo, en la ciudad vueltabajera.

Y es la aprobación popular la que valida la alternativa; extendida de forma experimental a la Unidad básica de pastas La Regional, también en el municipio de Pinar del Río.

«Hemos hecho una pequeña producción de fideos para, de ser posible, emplear la calabaza como extensor en nuestras elaboraciones. Hasta el momento todo está en parámetros adecuados; asegura Pablo Lazo, administrador de “La Regional”.

Sin temor a los tiempos difíciles transita la Industria alimentaria en Pinar del Río. Basa su actuar en la producción, la eficiencia y la diversidad para también ganar en calidad. Asume los retos del presente y abre puentes al encadenamiento productivo para sortear los escollos que el bloqueo impone.

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