El taxista José Willman Cabrera Álvarez, acumula miles de kilómetros por la vida de otros en los últimos meses. A su cargo; ha estado el traslado de hasta 300 muestras de PCR en un día, desde el Centro Provincial de Higiene; Epidemiología y Microbiología hacia el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí en La Habana.
No has sentido temor?, le pregunté, y con total franqueza; Pepe, como todos le llaman, respondió:
«Por supuesto, pero cuando se toman las medidas, ya se anda un poco más confiado; realizamos la desinfección antes de salir y a nuestro regreso; después es que se saluda; como digo yo, a todo el familión»

Mientras descansa la ciudad, Pepe emprende optimista otro viaje; y con la esperanza de que todo el material genético que porta bajo su responsabilidad resulte negativo al SARS-CoV-2.
«Nuestra jornada comienza a las 5 de la mañana junto al personal de salud, y así día por día durante más de siete meses, es un trabajo que lleva mucha responsabilidad; y estamos aquí todavía, cumpliendo con todas estas medidas»; aseguró el chofer de la empresa Cubataxi.
El traslado de las muestras requiere cumplir con los protocolos de seguridad establecidos, y de eso sobrada experiencia acumula este taxista.
«Confiamos en los choferes que tiene disponible la agencia de taxi con el servicio, nos sentimos seguros durante el trayecto hasta el IPK y estamos muy agradecidos», afirmó la licenciada en microbiología Anaysis Lázara Pascual Herrera.

En tiempos de pandemia, a Yan Carlos también le agradece su trabajo. La Habana es el destino diario y la certeza para quienes requieren atención especializada en instalaciones de salud de la capital del país. Tal es el caso de Luis Reinaldo Cuesta Telles, quien desde el 20 de julio recibe el servicio de Cubataxi.
De manera ininterrumpida, terminará con éxito el próximo viernes las sesiones de radioterapia en el Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas, gracias también, en buena medida, a los cuidados de su chofer.
«Es un servicio que lleva mucho sacrificio por parte de los choferes, porque tienen que madrugar al igual que nosotros los pacientes, estoy súper agradecido de ellos, pues cumplen con las medidas sanitarias que están previstas, el spray con el hipoclorito, el uso del nasobuco, evidentemente no solo se protegen ellos sino también a todos los pacientes», precisó Cuesta Telles.
El joven trabajador de Cubataxi habla de su labor con total orgullo.
«Son las 5:30am, estamos ya en función de viajar hacia la capital porque los pacientes lo necesitan; niños, ancianos, jóvenes, que precisan tratamiento especializado los he llevado hasta el hospital».
Por varios años tiene esa tarea y de varias satisfacciones nos cuenta.
«Ellos son mis pacientes, puedo decirlo así, es mi responsabilidad el traslado de ellos; es ida y vuelta, esperarlos, y regresarlos a sus casas, hoy mi satisfacción como tal es que la mayoría me acoge en su seno familiar como si fuera uno más», asegura Yan Carlos.
Como Pepe y Yan Carlos, otras tantas historias de altruismo colman las carreteras cada jornada, incluso antes del alba. Un amanecer más alentador en medio de una pandemia lleva, sin duda, la impronta de héroes sobre ruedas.