Un barrio abraza a su gigante (+Video)

Lo que hizo ese muchacho es una proeza. ¡Tremenda competencia, la mejor de su vida! Él siempre ha puesto el nombre del barrio en lo más alto. ¡El nieto de Lucas nunca nos ha fallado! Así fueron algunas de las exclamaciones que se escuchaban en la cuadra que vio nacer al bicampeón olímpico Roniel Iglesias Sotolongo.

Todos los vecinos estaban desde temprano, cada cual respetaba a su forma el distanciamiento, con la mascarilla de por medio, que por momento se baja en la esquina para disfrutar de un trago, el mismo que según ellos compartía el campeón en fiestas de la cuadra.

Aunque el recibimiento estaba pactado para las cinco de la tarde, ya ellos estaban ahí antes. Roniel Iglesias es un ídolo en su reparto Lázaro Acosta del municipio cabecera pinareño. La gente lo sigue, lo venera, es un paradigma para los más jóvenes, muy familiar y amante de los suyos.

Ya cuando el carro, marca Toyota Yaris despuntó por la avenida, su pueblo estaba ahí en ambos lados de los contenes. Muchos con pañoletas, trapos de cocina, o banderas cubanas, lo que fuera; pero el agradecimiento se mostraba de la mejor forma, siempre cerca del campeón.

Un barrio abraza a su gigante (+Video)

Fue sencillo como sucede en los barrios humildes de Cuba. Eso sí, muy emocionante, al peso walter de los domadores la alegría le desbordaba, las palabras les brotaban a raudales, la alegría era contagiosa.

Los vecinos

Nosotros lo vimos nacer, me dice Raúl, más conocido por “el negro”. Él es el encargado de vender viandas en la placita de la comunidad. “Siempre fue un muchacho muy familiar, y aunque esta medalla no estaba en los pronósticos de nadie, la trajo para Cuba con su gente”.

Un barrio abraza a su gigante (+Video)

María es una señora muy anciana y está en sillón de ruedas, Roniel la divisó a lo lejos, lo primero que hizo fue ir a su encuentro. “Mi vieja que alegría verla”, comentó el dos veces medallista de oro olímpico. Ella lo miraba como queriendo conocer al nieto de Lucas y solo atinó a pedirle que se cuidara.

La familia

Jorge Luis Moracén Sotolongo es boxeador y también quiere imitar los pasos de su hermano. Todos miran ese intercambio del mayor hijo de Marianela, la encargada de traer al mundo a un muchacho que ha llenado de gloria esta pequeña isla. Moracén desde una esquina neutral cerca del hogar de la familia habla bajito, confiesa que algún día quisiera ser recibido con el mismo cariño que hoy lo hacen con su hermano.

Lucas Daniel apenas tiene un año, pero baila, hace el intento de cantar, y hasta muerde la medalla que surgió a partir del oro reciclado en celulares, ganada por su padre en Tokio 2020.

En brazos lo tiene Lilien la esposa de Iglesias. Nadie como ella sabe los sacrificios de un atleta de alto rendimiento. “Lo he visto llorar, decir que no puede más, bailar de alegría, arrodillarse y pedirles a sus mayores. Nadie sabe lo que sufre un atleta de alto rendimiento, cuanto sacrificio. Roniel es muy familiar, y fíjate si es así, que cada triunfo lo dedica a esta gente que reunida aquí lo espera gane o pierda, porque ese es el poder del barrio”.

Así es, nada como las emociones de vivir tus alegrías junto a los tuyos.

El campeón

El bullicio nos hace un silencio a solicitud del hijo ilustre para ofrecer declaraciones al mundo a través de sus medios locales. Humilde como es, no pierde la oportunidad para felicitar el trabajo de los periodistas. “Nunca me dejaron solo”.

Vuelve la andanada de preguntas y sus respuestas directas como si estuviera lanzando golpes. “No me voy a retirar, si llego o no a París eso solo lo sabe Dios, yo me siento bien y confío en mis entrenadores y su maestría, son los mejores del mundo” remarcó como ese golpe dado en el rostro del ruso Andrei Zankoboi.

“Claro quiero hacerlo con buena forma física y siendo el mejor de Cuba, para eso hay que ganar los Playas Girón, el Cardín y estar en la élite mundial”. “Yo estoy muy feliz, la verdad y a este barrio que es mi familia, a esta Cuba que amo, le digo no me descarten nunca, estoy muy motivado, me siento bien, con fuerzas, y voy en busca de nuevos y mejores desempeños” así concluyó este hombre como si lo que hubiera logrado no fuera suficiente.

Un barrio abraza a su gigante (+Video)

Roniel Iglesias Sotolongo entra a la historia como uno de los más grandes boxeadores cubanos, con cuatro olimpiadas y tres medallas, dos de oro y una de bronce, tras los pasos de Félix Savón y Teófilo Stevenson.

Cada logro en su carrera es sin dudas un resultado de su pueblo que lo ama, que pide en un rincón de la casa a los santos, que toma ron en las equinas, y grita, aunque sea de madrugada cada victoria de un gigante.

En Video: El barrio recibe a Roniel

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Ingrese aquí Captcha : *

Reload Image