En medio del tenso contexto energético de Cuba, la empresa de productos lácteos y confiterías de Pinar del Río mantiene producciones de su encargo estatal, gracias al encadenamiento con actores económicos privados y el reajuste de su rutina.
Emilia Aguirre López, directora del área de regulación y control de producción de la entidad, explicó que la alianza con unas 15 empresas privadas permite hoy sostener determinadas líneas, a partir del sumnistro de materias primas, insumos y combustibles.
Podemos garantizar de esa manera el acopio de leche para la producción de yogurt natural destinada a niños intolerantes, a instituciones asistenciales y círculos infantiles del territorio, refirió.
Debido al actual escenario la empresa tiene afectado cerca del 80 por ciento de su volumen productivo general; pero se priorizan los programas sociales y lo que está pactado con esas entidades, detalló.
Aquí se realiza una producción de yogurt para los niños intolerantes que normalmente abastece la industria ubicada en el municipio de Sandino, paralizada por falta de combustible para el funcionamiento de sus líneas y el acopio de leche en ese territorio, Guane y Mantua, dijo.


Seguimos aportando a la merienda escolar, solo de la capital de la provincia, y se distribuye la producción en triciclos eléctricos con el respaldo del Gobierno, destacó.
Asimismo, la reducción de los niveles productivos conllevó a reorganizar el flujo tecnológico y la jornada laboral.
Cuando se enciende la caldera, todas las líneas comienzan al unísono, lo que se traduce en menor consumo energético, añadió.
Miguel Ángel Cuní, trabajador de la línea de yogurt natural, añadió que antes permanecía más tiempo la caldera arrancada teniendo en cuenta la cantidad de producciones; y ahora se reajustó el trabajo con las prioridades establecidas.
Con vistas a ahorrar el fuel oil consumido por la caldera, en la Unidad Empresarial de Base (UEB) de Mantenimiento los innovadores ajustaron un tacho para llevar el agua utilizada en la producción del yogurt a los 90 grados Celsuis requeridos.


A partir de piezas recuperadas hicimos una hornilla de carbón que acomodamos en el fondo del tacho y en dos horas logramos que el agua alcance la temperatura necesaria; y después mediante una bomba de recirculación va al tacho donde se produce ese alimento, especificó Enrique Morejón Rivas, director de esa UEB.
Entre las medidas para el ahorro de portadores energéticos en la empresa pinareña también figura el cambio de tecnología para el yogurt saborizado, que antes era batido y ahora será de coágulo.
Es muy conocido antiguamente; cuenta con una consistencia diferente pero igual calidad y no requiere maquinarias, es un proceso más simple, detalló Aguirre López.
Además, fue necesario cambiar las rutas que realizan el acopio de leche, en número y recorrido, tratando de que la materia prima no deje de llegar con calidad a la industria, aseveró la directora del área de regulación y control de producción.
Tomado de Agencia Cubana de Noticias









