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Novela del arbitraje: ¿Capítulo final?

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El arbitraje se está robando el show de la 63 Serie Nacional. Y no debe ser. Foto: Facebook/Joel García.

Otra vez el centro de la conferencia de prensa que cada lunes ofrece la Comisión Nacional de Béisbol y la Federación Cubana de esta disciplina giró sobre el arbitraje. Por más explicaciones que se dieron e investigaciones que se hacen; por más reconocimiento que podemos hacer a todo el esfuerzo y la tensión que sufren en cada salida los hombres y mujeres de negro, lo cierto es que este tema se está robando el show de la 63 Serie Nacional. Y no debe ser.

Los últimos sucesos relacionados con la participación del árbitro Ricardo Companioni en Pinar del Río bajo un nombre falso en el cuarto y quinto partido son dignos de una novela. El susodicho se equivocó garrafalmente en una decisión en tercera base durante el inicio de la subserie entre Matanzas y Pinar, por la que fue sancionado par de encuentros, algo que no se informó oportunamente a nadie.

Dado que habían existido problemas para trasladar el quinto árbitro que completaba el grupo, y tras producirse una lesión imprevista de Lorién Lobaina, el mencionado Companioni salió a trabajar en la segunda almohadilla el fin de semana, cumplida por demás la sanción impuesta.

Según consta en la hoja de anotación su nombre no se falsificó, pero por el audio local y a los colegas que narraban el desafío se les informó otro nombre. ¿Quién indicó hacerlo? ¿Si el comisario de árbitros y el chequeador dieron el nombre bien quién se tomó el derecho de hacer semejante barbaridad? ¿Y si se hizo por qué no se rectificó si todos los que estaban en el estadio Capitán San Luis lo escucharon?

Las investigaciones (que no son de “Tras la Huella”), encontrarán quizás al responsable del desaguisado, pero ni eso devolverá la credibilidad perdida a una metodología tan sencilla de cumplir en un campeonato serio y organizado. Y ahí es donde estriba la mayor preocupación, pues se garantizan, en medio de duras limitaciones económicas, otras cosas más importantes, y detalles como estos empañan una Serie Nacional, dañada por índices de calidad muy alejados de lo que deseáramos.

Lo sucedido este domingo con el altercado de varios jugadores de Cienfuegos y el árbitro principal Yosvani Simón por una jugada en home durante el último pleito entre los locales y Camagüey no tiene mucho de novela y sí de película de acción, inadmisible por demás en un contexto donde una y otra vez se mira la jugada y es evidente el bloqueo del home del receptor sureño, en tanto tampoco está clarísimo que tocó al corredor antes que este pusiera su mano en home.

Ahí mismo se vació la banca del equipo de casa y si no se llevan a Simón rápido hoy pudiéramos estar hablando de un incidente mayor, con peligro incluso para la vida. ¿Había razones convincentes para este altercado, que obligó a sacar del estadio a los cuatro árbitros en tres carros de la PNR? ¿Quién debió frenar los ánimos de los jugadores, que en número de seis fueron expulsados, al igual que el director del equipo?

Hasta aquí los hechos más sonados, pero no los únicos, que han encontrado amplificación desmedida y no pocas verdades en redes sociales y en el ambiente de la Serie. No obstante, varias propuestas me inclino a sumar a toda esta novela, que ojalá termine más pronto que las televisivas.

  • Nadie tiene derecho a faltar el respeto a los árbitros y quien lo haga, jugador o entrenador, debe recibir expulsiones más severas en dependencia del hecho. Si debe abandonar el campeonato, que no tiemble la mano.
  • Igual procedimiento debíamos aplicar a los árbitros con errores garrafales. Son seres humanos y el margen de equivocación existe (hasta en el mejor béisbol del mundo suceden), pero si se reitera tanto o sucede en decisiones claves de un partido, el rigor tiene que ser mayor.
  • La afición también puede ser sancionada si no garantiza la seguridad mínima para un juego, en especial, a los árbitros. Retirarle la sede a un estadio por lo que resta de certamen o por años se aplica en muchas ligas profesionales cuando sucesos como estos pasan. ¿Qué lo impide hacer en Cuba?
  • Finalmente, las autoridades policiales son imprescindibles en los escenarios beisboleros. Y han faltado o son muy pocos en varias provincias. Otros fenómenos que conviven (apostadores y juegos) son también necesarios enfrentarlos porque pueden derivar en situaciones límites, muy alejadas de los valores que promueve nuestro deporte nacional.
  • La 63 Serie Nacional ya sobrepasó la mitad de su calendario. ¿Será posible que estos hayan sido los capítulos finales de una novela no deseada? Esperemos que sí, pero no por obra de arte.

(Tomado de Cubadebate)

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