La diabetes es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre (o azúcar en sangre), que, con el tiempo, conduce a daños graves en el corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios. La más común es la diabetes tipo 2, que suele presentarse en adultos y ocurre cuando el cuerpo se vuelve resistente a la insulina o no produce suficiente.
En las últimas tres décadas, la prevalencia de la diabetes tipo 2 ha aumentado drásticamente en países de todos los niveles de ingresos. La diabetes tipo 1, también conocida como diabetes juvenil o diabetes insulinodependiente, es una afección crónica en la que el páncreas produce poca o ninguna insulina por sí mismo. Para las personas que viven con diabetes, el acceso a un tratamiento asequible, incluida la insulina, es fundamental para su supervivencia. Existe un objetivo acordado a nivel mundial para detener el aumento de la diabetes y la obesidad a 2026.
Actualmente, la diabetes tipo 1 no se puede prevenir. Hay enfoques eficaces disponibles para prevenir la diabetes tipo 2 y prevenir las complicaciones y la muerte prematura que pueden resultar de todos los tipos de diabetes. Estos incluyen políticas y prácticas en poblaciones enteras y dentro de entornos específicos (escuela, hogar, lugar de trabajo) que contribuyen a la buena salud para todos, independientemente de si tienen diabetes, como hacer ejercicio con regularidad, comer de manera saludable, evitar fumar y controlar la presión arterial y lípidos
El punto de partida para vivir bien con diabetes es un diagnóstico temprano: cuanto más tiempo viva una persona con diabetes no diagnosticada y no tratada, es probable que sus resultados de salud sean peores. Por lo tanto, en los entornos de atención primaria de salud debería estar disponible un acceso fácil a los diagnósticos básicos, como las pruebas de glucosa en sangre. Los pacientes necesitarán una evaluación periódica de un especialista o un tratamiento para las complicaciones. Una serie de intervenciones rentables puede mejorar los resultados de los pacientes, independientemente del tipo de diabetes que tengan.
Estas intervenciones incluyen el control de la glucosa en sangre, mediante una combinación de dieta, actividad física y, si es necesario, medicación; control de la presión arterial y los lípidos para reducir el riesgo cardiovascular y otras complicaciones; y prevención y tratamiento.
La diabetes es una de las principales causas de ceguera, insuficiencia renal, ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y amputación de miembros inferiores. Una diabetes mal controlada aumenta las probabilidades de estas complicaciones y de la mortalidad prematura. Además, las personas con diabetes tienen un mayor riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares y tuberculosis, especialmente aquellas con un mal control de la glucemia.
El aumento expansivo de la epidemia de diabetes va de la mano con el incremento de sus factores de riesgo. Las Américas son la región con más sobrepeso/obesidad e inactividad física del mundo: 68 de cada 100 adultos tienen sobrepeso u obesidad y 36 de cada 100 personas tienen un nivel de actividad física insuficiente.
La diabetes se puede tratar y sus consecuencias se pueden evitar o retrasar mediante dieta, actividad física, medicación, exámenes y tratamientos regulares para las complicaciones.
- Diabetes tipo 1
La diabetes tipo 1 (anteriormente conocida como diabetes insulinodependiente, juvenil o de inicio en la niñez) se caracteriza por una producción deficiente de insulina y requiere la administración diaria de insulina, la mayoría de ellos vive en países de ingresos altos. No se conocen ni su causa ni los medios para prevenirlo. Los síntomas incluyen excreción excesiva de orina (poliuria), sed (polidipsia), hambre constante, pérdida de peso, cambios en la visión y fatiga. Estos síntomas pueden ocurrir repentinamente.
- Diabetes tipo 2
La diabetes tipo 2 (antes llamada no insulinodependiente o de inicio en la edad adulta) es el resultado del uso ineficaz de la insulina por parte del cuerpo. Más del 95% de las personas con diabetes son de tipo 2. Este tipo de diabetes es, en gran medida, el resultado del exceso de peso corporal y de la inactividad física. Los síntomas pueden ser similares a los de la diabetes tipo 1, pero a menudo son menos marcados. Como resultado, la enfermedad puede diagnosticarse varios años después del inicio, tras que ya hayan surgido complicaciones. Hasta hace poco, este tipo de diabetes solo se observaba en adultos, pero ahora también se presenta cada vez con mayor frecuencia en niños.
- Diabetes gestacional
La diabetes gestacional es una hiperglucemia con valores de glucosa en sangre por encima de lo normal, pero por debajo de los valores de diagnóstico de diabetes. La diabetes gestacional ocurre durante el embarazo. Las mujeres con diabetes gestacional tienen un mayor riesgo de complicaciones durante el embarazo y el parto. Estas mujeres y, posiblemente, sus hijos también corren un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2 en el futuro. La diabetes gestacional se diagnostica mediante pruebas de detección prenatales, en lugar de a partir de los síntomas informados.
Impacto en la salud
Con el tiempo, la diabetes puede dañar el corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios. Los adultos con diabetes tienen un riesgo dos o tres veces mayor de sufrir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Combinada con un flujo sanguíneo reducido, la neuropatía (daño a los nervios) en los pies aumenta la posibilidad de úlceras en los pies, infecciones y la eventual necesidad de amputación de una extremidad.
La retinopatía diabética es una causa importante de ceguera y se produce como resultado del daño acumulado a largo plazo en los pequeños vasos sanguíneos de la retina. Cerca de 1 millón de personas son ciegas debido a la diabetes. La diabetes es una de las principales causas de insuficiencia renal.
Prevención
Se ha demostrado que las medidas sencillas de estilo de vida son eficaces para prevenir o retrasar la aparición de la diabetes tipo 2. Para ayudar a prevenir la diabetes tipo 2 y sus complicaciones, las personas deben:
- Lograr y mantener un peso corporal saludable;
- Ser físicamente activo: realice al menos 30 minutos de actividad física regular de intensidad moderada la mayoría de los días. Se requiere más actividad para controlar el peso;
- Seguir una dieta saludable, evitando el azúcar y las grasas saturadas; y
- Evitar el consumo de tabaco: fumar aumenta el riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares
Diagnostico y tratamiento
El diagnóstico temprano puede lograrse mediante pruebas de glucosa en sangre relativamente económicas. El tratamiento de la diabetes implica una dieta y actividad física, junto con la disminución de la glucosa en sangre y de los niveles de otros factores de riesgo conocidos que dañan los vasos sanguíneos. Dejar de consumir tabaco también es importante para evitar complicaciones.
Las intervenciones que ahorran costos y son factibles en países de ingresos bajos y medianos incluyen:
- Control de la glucosa en sangre, especialmente en la diabetes tipo 1. Las personas con diabetes tipo 1 requieren insulina, las personas con diabetes tipo 2 pueden tratarse con medicación oral, pero también pueden requerir insulina;
- Control de la presión arterial; y cuidado de los pies (autocuidado del paciente manteniendo la higiene de los pies; uso de calzado adecuado; búsqueda de atención profesional para el manejo de úlceras; y examen periódico de los pies por parte de los profesionales de la salud).






