Cada 23 de marzo se celebra el Día Internacional de la Meteorología, y en 2026 el lema es “Observar hoy, proteger el mañana”.
Esta fecha, promovida por la Organización Meteorológica Mundial, subraya la importancia de vigilar los fenómenos atmosféricos y comprender su impacto en la vida cotidiana.
En Cuba, el Instituto de Meteorología mantiene una labor constante en el monitoreo de huracanes, sequías y lluvias intensas.
En Pinar del Río, provincia regularmente azotada por ciclones, los especialistas han acumulado una valiosa experiencia que ha sido decisiva para proteger a la población y orientar sectores como la agricultura, la energía y el transporte.
El subdirector técnico del Sistema Meteorológico en Pinar del Río, Alfredo Victirero Hernández, destacó que “la mayoría de nuestros profesionales cuentan con una amplia experiencia, forjada en años de enfrentamiento a fenómenos extremos”.
Según explicó, esa preparación ha permitido ofrecer pronósticos confiables y alertas tempranas que contribuyen a la resiliencia de las comunidades.
El conocimiento meteorológico resulta vital para anticipar riesgos, reducir pérdidas económicas y proteger vidas humanas.
La sequía, las tormentas locales y los huracanes son desafíos recurrentes en el país, y contar con información precisa es fundamental para la seguridad alimentaria y energética.
Los meteorólogos cubanos desempeñan un papel crucial en la vigilancia permanente del tiempo y el clima, apoyados en tecnología y en la experiencia acumulada.
Su trabajo garantiza alertas tempranas y contribuye a la preparación de la población ante eventos extremos, además de orientar políticas públicas y estrategias de desarrollo sostenible.
El Día Internacional de la Meteorología en 2026 invita a reflexionar sobre la importancia de observar y comprender el presente para proteger el futuro.
En Cuba y especialmente en Pinar del Río, la labor de los profesionales del sector es un pilar fundamental para enfrentar los desafíos climáticos y garantizar la seguridad de la población.








