Con la presencia del Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, tuvo lugar en la tarde de este miércoles el Acto de entrega del Título Honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, e imposición de altas condecoraciones estatales a trabajadores y colectivos destacados. Antes, se produjo un intercambio entre el Jefe de Estado y las cubanas y cubanos merecedores del homenaje.
“Reconociéndoles a ustedes sus méritos, sabemos que también estamos reconociendo el trabajo y el aporte de millones de cubanas y cubanos”, expresó en la tarde de este miércoles el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, durante un emotivo encuentro con trabajadoras y trabajadores que ostentan sobrados logros.
Desde el capitalino Salón de Protocolo del Laguito, el dignatario habló de satisfacción y honor por el encuentro, y del significado que tiene un intercambio con los trabajadores en un momento como el que está viviendo Cuba.
“Ustedes son inspiración, por el ejemplo que dan”, afirmó el Jefe de Estado, quien, en “nombre de la dirección de nuestro Partido, de nuestro Estado, de nuestro Gobierno”, extendió felicitaciones a los trabajadores insignes “por lo que han aportado”. A ellos, hizo saber que cuentan con la admiración y el respeto de la dirección de la Revolución; y que con ellos se cuenta para, juntos, “hacerlo todo por salvar la Patria, la Revolución, y el Socialismo”.

Fue una emotiva tarde que contó, además, con la presencia de los miembros del Buró Político Esteban Lazo Hernández, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular; con el Primer Ministro de la República de Cuba, Manuel Marrero Cruz; y con el Secretario de Organización del Comité Central del Partido Comunista, Roberto Morales Ojeda.
Igualmente se encontraban presentes Osnay Miguel Colina Rodríguez, Miembro del Comité Central y Presidente de la Comisión Organizadora del XXII Congreso de la Central de trabajadores de Cuba (CTC), así como otros dirigentes, en el intercambio con 80 compañeras y compañeros que más tarde serían distinguidos por sus trayectorias laborales; así como con 25 dirigentes sindicales de base, de diversos sectores de la capital.
El Presidente cubano dijo a los especiales interlocutores que ellos, y el hecho de que fueran a ser condecorados, son “una expresión del resultado, de la consagración, del esfuerzo, del aporte, de la resistencia y de la creatividad”.

En entender del mandatario, con las distinciones se están validando un grupo de valores que son muy importante en los tiempos actuales: valores como el esfuerzo -que tanto hay que desplegar en los difíciles momentos de hoy-; y como el de la permanencia, que es seguir adelante con sus proyectos, anhelos, convicciones, con sus compromisos.
La tercera validación -reflexionó Díaz-Canel Bermúdez- “es la dignidad del trabajo”. Y entonces habló del trabajo no solo “como el cumplimiento del deber” sino también como un “acto de compromiso, como un acto de responsabilidad, como un acto de resistencia creativa, como un acto de aporte, y también como un acto de patriotismo”.
El dignatario resaltó: “Reconociendo los logros de ustedes, los logros indiscutibles que van a ser condecorados, no estamos reconociendo solo los resultados individuales y no solo los resultados de sus colectivos de trabajo, sino que también estamos honrando los valores que ustedes defienden como revolucionarios y como trabajadores cubanos, que por lo tanto son valores compartidos con otros muchos trabajadores a lo largo y ancho de nuestro país”.
El mundo y sus peligros; la guerra de todo tipo que el imperio hace a la Isla; Cuba y sus desafíos, capítulos de resistencia creativa como el de la COVID-19 y cómo la Isla encontró todas las respuestas urgentes ante esa epidemia devastadora. Sobre tales temas reflexionó el Jefe de Estado, quien, en otro momento de su intervención, expresó que, a pesar del bloqueo recrudecido, ese que ha llegado a convertirse en cerco extremo, “no tenemos los brazos cruzados”.

Sobre lo que se hace país adentro, sobre el Programa de Desarrollo Económico y Social del 2026 habló también Díaz-Canel Bermúdez, quien recordó que el mismo se ha diseñado y enriquecido con la participación popular, teniendo como esencia el propósito de superar la difícil situación actual mediante recursos y talentos propios.
El Presidente cubano enfatizó en la importancia de la participación popular y de la participación de los trabajadores; y destacó un concepto que siempre ha sido un concepto de la Revolución y que es el “concepto marxista de propiedad social, la que es de todos pero que hay que defenderla, cuidarla, administrarla entre todos”.
Al respecto, resaltó el valor de la participación de los trabajadores en la toma de decisiones, porque eso, dijo, hará posible que esa toma de decisiones “sea un proceso de construcción colectiva”. El Jefe de Estado compartió su certeza de que hay mucho talento en el pueblo, y que en tal riqueza hay muchas posibilidades de solución.

La otra prioridad de la cual habló el mandatario fue la de la defensa del país. Y al comentar sobre otra prioridad, hizo referencia a un amplio movimiento político, de participación popular, cuyo principal escenario es la comunidad, ese espacio donde, valoró, “tenemos una enorme potencialidad” para obrar transformaciones, desde un barrio, hasta la nación toda.
Sobre esa reflexión, el dignatario razonó sobre cómo el movimiento obrero puede orientar un grupo de acción participativa de sus trabajadores hacia el espacio de la comunidad. Y no pasó por alto que, en toda transformación que se emprenda, los grupos más vulnerables no deben dejar de ser tenidos en cuenta.
Sentir proletario
A modo de pórtico del diálogo, Osnay Miguel Colina hizo alusión a cómo en todos los colectivos laborales se han realizado reflexiones acerca de todas las vías posibles para la preparación en aras de la defensa, porque esa -dijo el dirigente sindical- es “tarea cardinal de nuestra Organización”.
De producción de alimentos; de cambio de la matriz energética; de todo lo relacionado con las exportaciones y su consiguiente búsqueda de mercados; así como de los métodos para el fortalecimiento de la CTC habló Miguel Colina cuando hizo referencia a las prioridades actuales del ámbito de los trabajadores. Y entre otros objetivos esenciales, extendió esta interrogante cardinal: “¿Qué vamos a hacer para que la Revolución se fortalezca y para que sigamos ganando?”.

Sumó su voz, entonces, Rolando Montero -Héroe del Trabajo de la República de Cuba y director del Hospital Dermatológico “Dr. Guillermo Fernández Hernández-Baquero”, ubicado en El Rincón, en las afueras de La Habana-. En su opinión, y así lo expresó, “a la Patria se le defiende haciendo algo todos los días, y haciéndolo bien”.
Desde la pasión, el doctor contó que en el centro de Salud se han trazado tareas inmediatas, mediatas, y a largo plazo; y que, como el hospital está alejado del centro de la ciudad, lo del turno médico no existe porque allí se atiende a todo el que llega. “El ambiente del hospital hoy es de Revolución, de hacer cosas”, dijo Montero, quien también comentó sobre alianzas con los científicos, con lugares emblemáticos como BioCubaFarma, “cuyos productos tienen grandes resultados en muchos problemas de la piel”.
Sobre el centro, su director dijo con orgullo: “Es un hospital limpio, tranquilo, ordenado, donde todo el mundo sabe lo que tiene que hacer”.
Jorge Gutiez Sánchez, secretario del buro extraterritorial de los nuevos actores económicos, en La Habana, recordó que estos que transcurren son días difíciles. Sus palabras trajeron a colación el legado del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz; igualmente resaltó que los trabajadores del sector no estatal de la economía fueron formados por la Revolución, que esa es una verdad que a nadie se le puede olvidar, y mucho menos al enemigo.

“Los que fuimos formados con el ejemplo de Fidel y de Celia no estamos dispuestos a soltar las armas de la Revolución”, afirmó Jorge.
El consagrado trabajador comunitario, Agustín Villafaña, expresó a todos que “hay algo que nosotros no podemos olvidar”: estaba hablando de Fidel, de sus enseñanzas, de su pedagogía. El arte y la creación, recalcó, “son el alma, la alegría de nuestro pueblo”. En sus emociones volvió la certeza fidelista de que lo que hay salvar es la cultura. Villafaña significó que “la institución es el barrio, es la comunidad”.
Hablaron cubanas y cubanos, trabajadores excepcionales del deporte, del mundo educacional; y en nombre de los trabajadores de la Información y la Comunicación, el Secretario del Buró Sindical del Instituto de Información y Comunicación Social, Yuricel Antonio Romero, volvió sobre la idea de que la cultura es lo primero que hay que salvar.
Yuricel Antonio aseguró a la dirección de la Revolución que pueden contar con los trabajadores de la Cultura, esa fortaleza, dijo, “que habrá que seguir llevando a cada rincón de la Isla”.

Yadira Pérez, secretaria del Buró Sindical de una Cooperativa No Agropecuaria del Consejo Popular del Wajay, ubicado en el municipio capitalino de Boyeros, habló sobre un sistema de trabajo que les permite avanzar todos los días. Y dejó en claro que “se defiende la Patria en cada trabajador a quien toque defenderla, haciéndolo bien”. Sobre el proceso popular “Mi firma por la Patria”, comentó que ese gesto de compromiso explícito es por la dignidad, por la vergüenza, por la paz, “por ese pueblo que tanto resiste y que nunca dice no” cuando hay que dar el paso al frente.
Compartieron sus ideas y sentimientos dirigentes del Buró Sindical de la Refinería “Ñico López”, de una empresa del ministerio de Industrias, de un grupo del sector turístico. En todos estaba la voluntad de defender la Patria a cualquier precio, de resistir y crear, y de reconocer que en los principales dirigentes de la Revolución habita la fortaleza de estar siempre junto al pueblo, de saber defender la unidad como han enseñado Fidel y Raúl.
Una joven de 25 años cerró la tarde de emociones. A todos, compartió su convicción de que sus futuros hijos también estarán dispuestos a defender la Revolución y el socialismo cubanos.
Honrando lo heroico
Los rostros de las mujeres y hombres listos para recibir el homenaje lo decían todo: eran vivos mapas de vidas enteras entregadas a la suerte de Cuba. Con ellos -luego del intercambio con el Presidente Díaz-Canel Bermúdez-, se produjo, en otro amplio recinto, el Acto de entrega del Título Honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, e imposición de altas condecoraciones estatales a trabajadores y colectivos destacados.

En este segundo momento que contó con la presencia del Comandante del Ejército Rebelde, José Ramón Machado Ventura -quien se sumó a quienes habían presidido antes la jornada de intercambio entre la dirección del país y los trabajadores-, fueron distinguidos cubanas y cubanos que han realizado importantes aportes a la producción, a los servicios, a la docencia, a la investigación y a la defensa de la Patria.
El Título Honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, fue entregado a 18 cubanas y cubanos. Sobre el pecho de cada uno de ellos el Presidente Díaz-Canel Bermúdez colocó la valiosa distinción, para reconocer los extraordinarios méritos alcanzados en el trabajo creador.
También fueron otorgadas la Orden “Lázaro Peña” de I Grado a 12 trabajadores; la de II Grado a cuatro trabajadores; y la de III Grado a nueve trabajadores y a un colectivo laboral; mientras, la Medalla “Jesús Menéndez” fue impuesta a siete trabajadores y a cuatro colectivos laborales.
A cargo de José Antonio Pérez Pérez -miembro de la Comisión Organizadora del XXII Congreso de la CTC- estuvieron las palabras centrales. Él dijo que, en las mujeres y hombres condecorados, “se sintetiza la labor de trabajadores de la Salud, la Educación, la ciencia, el deporte, la cultura, la defensa, los azucareros, la industria, los constructores, los agropecuarios, el sector de Energía y Minas, el Transporte, y el Turismo”.

A esa representación de la vanguardia, expresó el dirigente sindical: “Ustedes simbolizan el patriotismo, la laboriosidad, el sacrificio, la responsabilidad y fidelidad a la Revolución”.
Sobre la próxima jornada de celebración por el Primero de Mayo, José Antonio Pérez Pérez destacó: “Los desfiles y concentraciones en plazas y avenidas, serán una expresión de unidad y respaldo de los trabajadores cubanos a la Revolución. Reafirmaremos que somos un pueblo de paz y solidaridad, y reclamaremos, una vez más, el cese del criminal y genocida bloqueo económico, comercial, financiero y energético, impuesto por el gobierno de los Estados Unidos; denunciaremos la posibilidad real de una agresión militar a nuestra amada Cuba; y ratificaremos que defenderemos la Patria, la Revolución y el Socialismo, como hace 65 años, en Girón”.
Firmes, modestos, homenajeados como merecen, ocupaban el recinto protocolar heroínas y héroes que han sostenido con todo empeño los destinos de un país. Y en medio de ese ejército sagrado -entre obreros agrícolas, científicos, maestros, innovadores, médicos, empresarios, dirigentes administrativos, y combatientes-, un hombre de más de ocho décadas de vida, y con más de 60 al servicio de contar con su cámara importantes momentos de la Revolución, miraba hacia delante con los ojos llenos de un mar de emociones. Era Antonio Gómez Delgado (El Loquillo). En su sencillez, en su silencio, se notaba el espíritu donde rebeldía y resistencia se mezclan para dar aliento a una nación única en su estirpe.
Así, como Antonio, son y serán millones los que marquen el paso de esta Isla inderrotable.
Tomado de Presidencia Cuba






