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Crucero: la nave musical de Ricardo Pérez

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En Pinar del Río, la música tiene nombre propio: Ricardo Pérez. Discreto, constante y apasionado, su trayectoria de más de medio siglo lo ha convertido en referente indiscutible de la cultura cubana. Desde que a los siete años descubrió el tres y el laúd en los guateques campesinos, supo que la música sería su mundo. Tres años después ingresaba en la Escuela Provincial de Arte Carlos Hidalgo, iniciando una formación que marcaría su vida y la de generaciones de estudiantes.

En 2023 recibió la Orden por la Cultura Cubana y la medalla Raúl Sánchez, reconocimientos que avalan una carrera dedicada tanto a la creación como a la enseñanza. Ese mismo año estrenó en la sede de la UNEAC de Pinar del Río una obra para dos guitarras y dos saxofones altos titulada Crucero. Lo que comenzó como una pieza pronto se transformó en un proyecto colectivo: un espacio abierto donde jóvenes estudiantes y músicos graduados se encuentran para explorar géneros diversos, desde la música clásica y de cámara hasta el jazz y las múltiples vertientes de la música cubana.

Más que una agrupación, Crucero funciona como taller vivo. Pérez compone piezas personalizadas para cada integrante, fomenta la improvisación como virtud y selecciona repertorios que dialogan con la tradición y con los intereses de los jóvenes. En apenas dos años, el grupo ha reunido más de ochenta obras activas y ha defendido en escena tanto la vieja y nueva trova como el repertorio bailable, acercando a las nuevas generaciones a figuras como María Teresa Vera, Juan Formell, César Pedroso o Polo Montañez.

Las presentaciones han sido variadas y significativas: desde homenajes a Lola Flores en La Habana hasta colaboraciones con la Camerata de la Escuela de Arte bajo la guía de Iván Labrador. Destaca también la integración artística lograda junto al escritor Luis Hidalgo Ramos en la puesta de 22 sonetos para no morir, donde música y poesía se fundieron en un mismo ejercicio creativo.

Para Ricardo Pérez, Crucero es un proyecto en movimiento: “Se irán algunos, vendrán otros, y mientras yo tenga fuerzas existirá, porque es un espacio para aprender y emprender, no para echar raíces”. Su mayor orgullo es ver a sus estudiantes triunfar y transmitirles un mensaje claro: la música no es solo entretenimiento, es una forma de vida que exige disciplina, constancia y pasión.

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