Dentro del actual panorama del Arte Cubano Contemporáneo una de las propuestas más polémicas y “desestabilizadoras” desde lo formal y conceptual se halla la obra de José Miguel Díaz Pérez, más conocido como (Mayim-B) que por medio de un género como la Performance, modalidad que resulta demasiado arriesgada desde su ejecución hasta su comercialización (este último tópico será un pretexto ideal para analizar y escribir en un próximo acercamiento al tema en cuestión); Mayim-B es un creador que desde sus inicios ha instaurado una especie de “metodología” muy particular en cuanto a la concepción, ejecución y representación de una propuesta estética que en todo momento suda, “sangra” y “llora” como especie de registro aglutinador vivencial de las más disimiles experiencias, ya sean desde lo artístico, religioso, filosófico y social donde en muchas de ellas a “saboreado” el peligro y “rozado” el límite que ha explorado su propio cuerpo de manera sistemática, asumiendo todo tipo de riesgos en pos de cimentar y enarbolar una conducta y actitud frente al arte.
Para quien suscribe este creador se ha convertido artísticamente hablando en un “Dinosaurio” Postmoderno ¿por qué? por su defensa a ultranza de la Performance en el contexto del Arte Vueltabajero en las últimas décadas, explayando una sacudida ideoestética necesaria y de resonancia procesual que se envuelve en un drenaje personal para lanzar no pocas y constantes preguntas al entramado social ¿objetivo? introducirlo y provocarlo mentalmente a cuestionar, desdibujar, desmontar y rasgar las más canónicas e insólitas construcciones sobre algunos de los llamados “ideales” o “patrones” del poder fabricados y protegidos dentro del imaginario social y colectivo que circulan floreciendo cada día; Evidentemente su producción simbólica establece ciertos y determinados nexos referenciales entre otros con la obra de artistas como: Marina Abramovich, Allan Kaprow, Jim Dine, Ana Mendieta y Hermann Nitsch.
En tal sentido su propuesta irrumpe de forma sui-generis en el circuito artístico cubano, sobre todo si enfocamos este planteamiento en la osada operatoria con que este creador suele adentrarse estética y representacionalmente en diversas cuestiones temáticas que se proyectan en la cotidianidad y que transversalmente pueden fluctuar desde lo puramente existencialista hasta desencadenar en la más despiadada y paradójica política, ¿cómo lo concibe? sosteniendo como recurso fundamental el tratamiento de su cuerpo como medio para dialogar, reflexionar y polemizar holística y semánticamente, ya sea desde el “divertimento”, el absurdo, lo sarcástico y burlesco, aspectos que lo han hecho erigirse y legitimarse sistemáticamente en un acto narrativo sintético, visceral y contundente con el paso de los años, donde se han dado cita para tal empeño la naturalización de la fluidez en cada texto emitido y dialogo con el espectador, la desbordada y teatral energía que le acompaña, su inagotable preparación física y mental que se concatena sobre la base de un minucioso cálculo de cada acción, todo ello ha sincronizado en la utilización de cada elemento dispuesto sobre el espacio sin menospreciar la música incidental y el estremecedor silencio natural que subyace como dramaturgia para colocarnos en tiempo real frente a un artista que modela y goza cada acción como refrendo fehaciente de madurez y dialogo frontal incuestionable, hechos que han sido percibidos en obras como: Conciencia del Cuerpo, Parque de la Independencia, Pinar del Río, 2004, Inmersión, Habanart a Quebec, Le Lieu Centre en art actuel, Quebec, Canadá, 2007 y Rico, bonito y Sabroso, El método, no el recurso, de la serie Realismo Socialista, Colateral a la 11na Bienal de la Habana, Morro Cabaña, La Habana, Cuba entre muchísimas otras; En todas ha mediado la utilización del cuerpo desde un tratamiento que a veces suele ser de sometimiento y pura entrega física, mental y verbal de mucha exigencia que, inevitablemente lo colocan en la mayoría de los casos en situaciones muy estresantes, tal como sucede con la propia existencia humana.
En sus obras, sobre todo las pertenecientes a la última década siempre he percibido como vierten un corpus de muchísima información política, filosófica y social en su trasfondo “pocas veces” descifrado en su primer contacto con totalidad y transparencia, un hecho que se ha convertido en una constante para cada ejecución del autor con un marcado sentido abrazador de la vida con sus más enconados problemas, pretendiendo salir airoso de ellos, algo que logra espectacularmente y que se revierte en una especie de trazas” del alma que va dejando el creador, construida con una conciencia perenne e impresionante energía, esa que busca a toda costa penetrar y clonarse en miles de millones de seres humanos que vienen a convergen en su ejercicio y discurso aunque no lo manifiesten objetiva y tácitamente, quizás por eso entre otras razones sus piezas se han convertido en ese dedo acusador de la existencia humana que por medio de la naturaleza del cuerpo(su cuerpo) ha decidido hablar por él y los demás.
Autor: Lázaro Prieto González









