Portada » No se olvidan, se enraízan en la historia

No se olvidan, se enraízan en la historia

Facebook
Twitter
Telegram
WhatsApp
Correo Electrónico
Imprimir

Por estos días en que todo el país, rinde homenaje a los 32 combatientes internacionalistas caídos en cumplimiento de su deber en la hermana República Bolivariana de Venezuela, inevitable resulta no recurrir al ensayo Nuestra América y a uno de los preceptos martianos con total vigencia, que llama a la unidad de los pueblos ante la amenaza imperial: “Los árboles han de ponerse en fila para que no pase el gigante de las siete leguas”.

También en mi mente se agolpan las palabras del apóstol cuando al iniciar su obra El Presidio Político en Cuba, decía: Dolor infinito debía ser el único nombre de estas páginas…

Lo que vive hoy la nación, se ajusta muy bien a sus ideas, que siguen siendo rutero en la lucha por la paz.

A los héroes, a decir de Sara González, se les recuerda sin llanto, pero es inevitable que emanen la tristeza, la impotencia, la angustia y las lágrimas ante la pérdida irreparable, ante la partida física de hombres cuyo valor dignifica a la Patria y la agiganta.

Voces se quiebran y abrazan el duelo, tiembla la injusticia ante la indignación y el crimen.
Un canto de combate deviene clamor que no permitirá se extinga el fuego de sus manos, la bravía de su gesto, el compromiso inequívoco de hacer el bien, de apegarse a las causas nobles.

No tembló la mano enemiga con su fórmula de barbarie y sus lacayos para perpetrar el hecho planificado y cercenar vidas. No reparó en llamados, ni en acuerdos de diplomacia, esparció sus garras y tronchó anhelos, sueños y futuro. Es el modo operandi de un imperio terrorista que masacra y aniquila.

Una vil acción, tronchó la esperanza y alegría de familias enteras, de niños que esperaban por su padre, de madres que aguardarán en silencio siempre por sus hijos, del padre que forjó el camino, del amigo que invitaba al trago en son de cubanía, de la esposa que soñó con la caricia ya lejana.

Pero algo muy cierto se yergue ante nuestros ojos: Vivirán en cada ser que apoye lo justo, en cada paso en que se defienda la paz y la razón, en los rostros que anidan la fe en la victoria, en guerreros que como ellos dignifican la solidaridad y el compromiso.

Los nombres de Yoel, Fernando, Ismael, Rodney, Addriel, Yunior, Yasmani y del resto de los caídos en la madrugada del tres de enero en la tierra de Bolívar, latirán perennemente en el pecho del pueblo porque murieron con honor en la mirada.

En cada niño que entone en la mañana el Himno Nacional, vibrará su ejemplo.

La Patria enlutada no dice adiós a estos exponentes de la dignidad y del decoro, porque no se marchan. Se quedan en las páginas de la historia, allí donde guiarán a generaciones enteras que inmortalizarán su obra.

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicaciones Relacionadas

Medios de pesaje, protección al consumidor (+Video)

La utilización de equipos de pesaje, según los requisitos que se establecen en Cuba es esencial para la protección al consumidor, la oficina territorial de normalización de Pinar del Río, insiste en

Scroll al inicio