Portada » Cira con C de constancia

Cira con C de constancia

Facebook
Twitter
Telegram
WhatsApp
Correo Electrónico
Imprimir

Aunque su piel casi se niega a envejecer y ya peina canas, Cira Caridad Díaz Rodríguez está a punto de cumplir 85 años, una mujer que sabe muy bien lo que significan el sacrificio y la constancia.

Nacida el 8 de junio de 1941 en Maternidad de Línea, en La Habana, llegó a Pinar del Río con solo cuatro años junto a su hermano y madre, luego de la separación de su padre.

Mi mamá era sirvienta en la casa de un español, ahí hacía varias labores domésticas, y con tremendo esfuerzo logró que nosotros estudiáramos hasta el sexto grado, explicó a la Agencia Cubana de Noticias.

Cuando terminé en la escuela me fui para una escogida de tabaco a trabajar y me pagaban tres kilos por cada cuje; eso era muy poco, pero yo sentía que así ayudaba a la familia.

Foto: Evelyn Corbillón Díaz

Unos años después del triunfo de la Revolución cubana nos movilizaron a un grupo de jóvenes para la Columna Juvenil del Centenario, en la cual se realizaban diferentes labores de impacto social, y a mí me pusieron en la parte económica, apuntó.

En 1973 pasé al Ejército Juvenil del Trabajo, el mismo año que di a luz a mi único hijo. Hice la facultad obrera por las noches, mientras trabajaba, y mi mamá me ayudó muchísimo con el niño, dijo. 

 Y como las casualidades no están escritas, le dieron la carrera de Derecho, que tenía una extensión en Pinar del Río y siempre le gustó. Después supo que el 8 de junio es el día del jurista cubano.

Desde que me gradué en 1982 he ejercido esa profesión con amor y total apego a la ley.

Existía por aquellos años el llamado arbitraje estatal y ahí comencé; luego pasé al Tribunal Provincial como jueza en la sala de lo económico, de 1990 a 2003.

¿Quién diría que una mujer negra y pobre llegaría a universitaria y jueza? Si no hubiera triunfado la Revolución, no hubiera podido cumplir mis sueños. Quizás fuera sirvienta como mi mamá, destacó.

Eso solo fue posible gracias a Fidel, un hombre adinerado que lo dejó todo por defender los ideales en los cuales creía y a gente como yo, al pueblo, en definitiva, sin importar la raza, pues todos somos seres humanos, refirió.

Mi hijo -licenciado en Cultura Física- y mi nieta no tuvieron que pasar lo mismo que yo, transitaron normalmente por los diferentes niveles de enseñanza, detalló.

Foto: Evelyn Corbillón Díaz

Cira llegó hace 23 años, ya jubilada, a la Empresa de Transporte Agropecuario, perteneciente al grupo empresarial Tabacuba. Y allí continúa en calidad de asesora jurídica, porque se niega a abandonar a esa familia grande que siente suya.

Conoce la entidad como la palma de su mano, recorre los pasillos con el orgullo de saberse querida por todos y aunque su andar es más lento, todavía se encuentra en plenitud de facultades.

Muchos han sido los cambios de la empresa en más de dos décadas, y todos los documentos legales que los avalan llevan la huella de su sapiencia.

Única de su tipo en Cuba, considera a la entidad sostén del tabaco, pues se encarga de trasladar el combustible y los insumos necesarios para el principal rubro exportable de la agricultura cubana.

Seguiré aquí mientras esté lúcida y tenga fuerzas; ellos tampoco quieren dejarme ir. Si estoy enferma me llaman y me niego a dejar de ver a esta familia, sonríe.

Tomado de Agencia Cubana de Noticias

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicaciones Relacionadas

Se hizo la luz en el “Luz Zaldívar”

Hace 15 días el hogar de ancianos Luz Zaldívar, de la ciudad de Pinar del Río, cuenta con un kit fotovoltaico que mejora los servicios asistenciales y la calidad de

Desconexión del Sistema Electroenergético Nacional

El Ministerio de Energía y Minas Cuba desde su cuenta oficial en X, informó que a las 12:35 pm de este miércoles ocurrio una desconexión del Sistema Electroenergético Nacional (SEN)

Scroll al inicio