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Día del Periodista: el oficio de contar la verdad

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Hoy, en el Día Internacional del Periodista, el mundo honra a quienes hacen de la palabra una herramienta de defensa de la verdad, la justicia y la dignidad de los pueblos.

La fecha recuerda a Julius Fučík, periodista y escritor checoslovaco de la resistencia antifascista, asesinado por los nazis en 1943, y evoca su extraordinario Reportaje al pie de la horca, escrito desde la prisión como testimonio de una época en la que informar también significaba desafiar al fascismo.

Fučík escribió rodeado por la muerte, pero no permitió que ella le confiscara la voz, y en sus páginas dejó una lección que conserva plena vigencia: mientras exista alguien dispuesto a contar la verdad, ninguna fuerza podrá imponer por completo el silencio.

Periodistas de todas las latitudes han continuado esa batalla desigual contra la mentira, la manipulación, la censura, la violencia y el olvido, muchas veces en escenarios donde una libreta, una grabadora o una cámara pueden convertirse en instrumentos de resistencia.

El periodismo acompaña la vida de los pueblos como una lámpara que no elimina la oscuridad, pero ayuda a reconocer sus contornos, distinguir los caminos y descubrir a quienes avanzan en medio de ella.

En esa misión de iluminar realidades y tender puentes entre naciones se inscribe el trabajo de Prensa Latina, agencia que ofrece una mirada propia sobre América Latina, el Caribe y el mundo, y da voz a los pueblos del sur del continente, tantas veces relegados por los grandes circuitos internacionales de la información.

El reportaje de nuestros días puede escribirse frente a una computadora, desde un teléfono móvil, en una transmisión directa o al borde de una carretera, pero conserva la misma esencia del texto de Fučík: dejar constancia de lo vivido antes de que el tiempo, el miedo o la mentira intenten borrarlo.

La horca de entonces puede compararse hoy con cualquier mecanismo destinado a intimidar, desmovilizar o deshumanizar al periodista, pero la palabra profesional encuentra siempre una rendija por donde avanzar cuando está sostenida por la ética y el compromiso.

Por eso el Día Internacional del Periodista no es únicamente una fecha para recibir felicitaciones, sino una oportunidad para renovar el pacto con la verdad, con los pueblos y con la responsabilidad histórica de la prensa.

A los periodistas del mundo, nuestro reconocimiento por ejercer un oficio que muchas veces obliga a caminar hacia el peligro mientras otros buscan refugio.

Julius Fučík escribió desde el umbral de la muerte para que el futuro supiera lo que había ocurrido; nosotros escribimos desde el corazón de Nuestra América para que nadie pueda contarla sin escuchar primero la voz de sus pueblos.

Y mientras exista una historia en cualquier rincón, una injusticia que denunciar, una hazaña que reconocer o una esperanza que compartir, el periodismo seguirá de pie, con la palabra en alto, la verdad como horizonte y los pueblos como protagonistas de su propio relato.

Tomado de Prensa Latina

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