Portada » La Hipertensión Arterial, un acercamiento sencillo

La Hipertensión Arterial, un acercamiento sencillo

Facebook
Twitter
Telegram
WhatsApp
Correo Electrónico
Imprimir
Foto: Tomado de Internet

La hipertensión arterial no es más que la presión que ejerce la sangre en la pared de los vasos sanguíneos, provocando la liberación de mediadores químicos que influyen en todo el organismo humano, el mantener cifras elevadas de tensión arterial por un tiempo prolongado puede acarrear consecuencias para el individuo.

Hay cambios de hábitos, como tomar alimentos más saludables, dejar de fumar y practicar más actividad física, que pueden ayudar a reducir la tensión. En cualquier caso, puede que algunas personas aún necesiten medicamentos.

De la tensión arterial se dan dos valores. El primero es la tensión sistólica y corresponde al momento en que el corazón se contrae o late. El segundo, la tensión diastólica, representa la presión ejercida sobre los vasos cuando el corazón se relaja entre un latido y otro.

Para establecer el diagnóstico de hipertensión se han de tomar mediciones en dos días distintos: en ambas lecturas, la tensión sistólica ha de ser superior o igual a 140 mmHg y la diastólica, superior o igual a 90 mmHg.

Factores de riesgo

Entre los factores de riesgo modificables figuran las dietas malsanas (consumo excesivo de sal, dietas ricas en grasas saturadas y grasas trans e ingesta insuficiente de frutas y hortalizas), la inactividad física, el consumo de tabaco y alcohol y el sobrepeso o la obesidad. Además, hay factores ambientales que aumentan el riesgo de sufrir hipertensión y las enfermedades asociadas a ella, en especial la contaminación atmosférica.

Por otro lado, hay factores de riesgo no modificables, como los antecedentes familiares de hipertensión, edad superior a los 65 años y la concurrencia de otras enfermedades, como diabetes o nefropatías.

Síntomas

La mayoría de personas con hipertensión no tienen síntomas. La tensión muy alta puede causar dolor de cabeza, visión borrosa, dolor en el pecho y otros síntomas. La mejor manera de saber si se tiene la tensión alta es tomársela. Si no se trata, la hipertensión puede causar otras enfermedades como insuficiencia renal, cardiopatías y accidentes cerebrovasculares. Las personas que tienen la tensión arterial muy alta (de 180/120 o más) pueden presentar estos síntomas:

  • Vómitos
  • Visión borrosa o cambios en la visión
  • Ansiedad
  • Confusión
  • Dolor intenso de cabeza
  • Dolor en el pecho
  • Mareos
  • Dificultad para respirar
  • Náuseas
  • Pitidos en los oídos
  • Hemorragia nasal
  • Cambios en el ritmo cardiaco

Si se tiene alguno de estos síntomas y la tensión arterial muy alta, debe acudirse de inmediato a un profesional de la salud.

La única manera de detectar la hipertensión es recurrir a un profesional de la salud para que mida la tensión arterial. Se trata de un proceso rápido e indoloro que también podemos hacer nosotros mismos con un aparato automático, si bien es importante que un profesional valore el riesgo existente y los trastornos asociados.

Tratamiento

Hay cambios de hábitos que ayudan a reducir la tensión arterial alta, entre ellos:

  • Tomar una dieta saludable y baja en sal
  • Perder peso
  • Practicar actividad física
  • Dejar de fumar

Si se tiene la tensión alta, es posible que el médico recomiende tomar uno o varios medicamentos para rebajarla hasta un nivel que dependerá de las otras enfermedades que se padezcan. Deberá reducir la tensión hasta menos de 130/80 si se tiene también:

  • Una enfermedad cardiovascular (cardiopatía o accidente cerebrovascular)
  • Diabetes (exceso de azúcar en la sangre)
  • Insuficiencia renal crónica
  • Riesgo elevado de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Para la mayoría de las personas, el objetivo es una tensión arterial inferior a 140/90. Hay distintos tipos de medicamentos que se suelen prescribir para reducir la tensión arterial:

  • Inhibidores de la ECA que relajan los vasos sanguíneos y previenen que se dañen los riñones, como el enalapril y el lisinopril.
  • Bloqueantes de los receptores de angiotensina II (ARA) que relajan los vasos sanguíneos y previenen que se dañen los riñones, como el losartán y el telmisartán.
  • Antagonistas del calcio que relajan los vasos sanguíneos, como el amlodipino y el felodipino.
  • Diuréticos que eliminan el exceso de agua del cuerpo y reducen la tensión arterial, como la hidroclorotiazida y la clortalidona.

Prevención

Hay cambios de hábitos que pueden ayudar a las personas con hipertensión a reducir su tensión arterial, aunque incluso en ese caso aún se necesitará tomar medicamentos. Estos cambios pueden prevenir y reducir la tensión arterial elevada.

Conductas aconsejadas:

  • Comer más frutas y hortalizas
  • Pasar menos tiempo sentado
  • Hacer actividad física, ya sea caminar, correr, nadar, bailar o actividades para ganar fuerza, como levantar pesas
  • Practicar cada semana al menos 150 minutos una actividad aeróbica de intensidad moderada o 75 minutos de una actividad aeróbica intensa
  • Hacer ejercicios para ganar fuerza dos días o más cada semana
  • Perder peso si se tiene obesidad o sobrepeso
  • Tomar los medicamentos que prescriba el profesional de la salud
  • Acudir a las visitas previstas con el profesional de la salud

 Conductas que se deben evitar:

  • Tomar demasiada sal
  • Comer alimentos con muchas grasas trans o saturadas
  • Fumar o consumir tabaco de otra manera
  • Beber demasiado alcohol (como máximo, una copa al día en el caso de las mujeres y dos en el de los hombres)
  • No tomarse la medicación o tomar la de otra persona
  • Al reducir la hipertensión prevenimos los infartos de miocardio, los accidentes cerebrovasculares, los daños en los riñones y otros problemas de salud.

Estos son algunos consejos para reducir el riesgo de hipertensión:

  • Reducir y gestionar el estrés
  • Medir periódicamente la tensión arterial
  • Tratar la tensión arterial elevada
  • Tratar otras afecciones de salud
  • Reducir la exposición a aire contaminado

Complicaciones de la hipertensión no controlada

Entre otras complicaciones, la hipertensión puede producir daños cardiacos graves. El exceso de tensión puede endurecer las arterias, con lo que se reduce el flujo de sangre y oxígeno que llega al corazón. El aumento de la tensión y la reducción del flujo sanguíneo pueden causar:

  • Dolor torácico (angina de pecho).
  • Infarto de miocardio, que se produce cuando se obstruye el flujo de sangre que llega al corazón y las células del músculo cardiaco mueren debido a la falta de oxígeno. Cuanto mayor sea la duración de la obstrucción, más importantes serán los daños en el corazón.
  • Insuficiencia cardiaca, que se produce cuando el corazón no puede bombear suficiente sangre y oxígeno a otros órganos vitales.
  • Ritmo cardiaco irregular, que puede conllevar la muerte súbita.
  • La hipertensión puede también causar la obstrucción o la rotura de las arterias que llevan la sangre y el oxígeno al cerebro, lo que provocaría un accidente cerebrovascular. Asimismo, puede causar daños renales que generen una insuficiencia renal.

Autor: Dr. Eduardo Enrique Cecilia Paredes

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicaciones Relacionadas

Enfermedades cadiovasculares y bajas temperaturas.

En esta época del año, predominan las bajas temperaturas, por lo que se hacen frecuentes los infartos agudos del miocardio, hipertensión arterial y otras enfermedades asociadas al sistema cardiovascular, de ahí

Scroll al inicio