Fortalecer las capacidades a nivel provincial y local, de cara a reducir el impacto de eventos extremos, constituye premisa de un proyecto impulsado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) en la cuenca del Cuyaguateje, en Pinar del Río.
Se trata de generar escenarios de posibles efectos, a través de herramientas que utilizan la información geográfica y de riesgos de los territorios, y a la vez, establecer estrategias sobre todo con carácter preventivo para evitar pérdidas de vidas humanas y materiales, explicó Yoany Sánchez Cruz, oficial nacional de preparación y respuesta a emergencias en el PMA.
Con un área de 899.7 kilómetros cuadrados, la cuenca del Cuyaguateje es una de las siete más importantes de Cuba por sus características socioeconómicas, ambientales, históricas y culturales; y se ubica en la provincia más azotada por huracanes.
Esta iniciativa se basa en la consolidación de la infraestructura de datos espaciales para la reducción del riesgo de desastres en esa cuenca, mediante la incorporación de metodologías del sistema avanzado de desastres y análisis de riesgos con enfoque multiamenaza, en pos de mitigar el impacto en la seguridad alimentaria y nutricional, precisó.
Abarca la concepción de planes de evacuación, de protección de insumos económicos y sociales, con herramientas que monitorean en tiempo real lo que pueda suceder; también empleando sistemas de vigilancia satelital asumidos ya por la Defensa Civil en cooperación con la Unión Europea y su proyecto Copernicus, dijo Sánchez Cruz.
La experiencia piloto en Vueltabajo, con los municipios de Guane y Minas de Matahambre como referencia, permitirá establecer un modelo que sirva para el resto del país.
El General de División Ramón Pardo Guerra, jefe del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, señaló la pertinencia del proyecto para disminuir vulnerabilidades en una provincia de alto riesgo ante fenómenos naturales.
Insistió en el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana a todos los niveles, principalmente desde las comunidades; y resaltó el apoyo de la cooperación internacional.
Celso Pazos Alberdi, director general del Instituto de Meteorología, destacó que Pinar del Río siempre ha sido un ejemplo de prevención frente a desastres naturales, sobre todo huracanes e intensas lluvias; y resulta vital el desarrollo de su sistema de vigilancia, alerta temprana, protección y la creación de capacidades para ser más resilientes a fenómenos extremos.
La iniciativa cuenta con varios actores implicados en pos de transformar la información en pautas para lograr la máxima de preservar vidas humanas y los recursos de la economía.
Dispone de financiamiento de la Unión Europea, a través de su Dirección de Ayuda Humanitaria ECHO,y también concibe el fortalecimiento de los medios tecnológicos y su sostenibilidad; así como metodologías de protección social, conocimientos de la gestión del riesgo de desastres en productores, la localidad y el gobierno, detalló Yoany Sánchez Cruz.
Uno de los principales retos es cómo el productor identifica cuáles son sus vulnerabilidades ante un evento, no solo huracanes, sino de sequías, incendios forestales, sismos; y cómo disminuye sus vulnerabilidades con herramientas e insumos del proyecto, refirió.
Tomado de Agencia Cubana de Noticias






