Luis Enrique tiene 24 años y cada día llega acompañado de su madre a la sede del proyecto comunitario Con Amor y Esperanza, en Pinar del Río. Allí, entre talleres y actividades, aprende, comparte y desarrolla sus habilidades. Lo hace enfrentando con valentía los retos de una hemiparesia izquierda y una discapacidad motora, pero también con la certeza de que la inclusión es posible cuando existen espacios que reconocen la diversidad como una riqueza.
Un proyecto con más de dos décadas de trabajo
El proyecto Con Amor y Esperanza lleva más de veinte años dedicado a la inclusión social y cultural de personas con discapacidad. En este espacio, niños, jóvenes y adultos encuentran apoyo para crecer y participar activamente en la vida comunitaria. La reciente integración de sus miembros a la Asociación Cubana de Personas en Situación de Discapacidad Intelectual (ACPDI) representa un paso decisivo hacia el reconocimiento de sus derechos y la ampliación de oportunidades.
La misión de la Asociación
Fundada en 2025, la ACPDI en Pinar del Río agrupa a decenas de personas con discapacidad intelectual, junto a sus familias y apoyos. Su propósito es abrir espacios de participación y visibilidad, trabajando de manera conjunta con instituciones locales para garantizar acceso a la educación, al empleo y a la vida cultural. Con ello, busca que la inclusión deje de ser un ideal y se convierta en una práctica cotidiana.
Alcance provincial
La Asociación ya cuenta con representación en municipios como La Palma y Consolación del Sur, lo que demuestra su alcance territorial y el compromiso de extender la inclusión a toda la provincia. Cada nueva incorporación fortalece la construcción de una sociedad más inclusiva, donde las personas con discapacidad intelectual puedan ejercer plenamente sus derechos y participar activamente en la vida comunitaria.






