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Abel Barroso: El espacio tridimensional como juego e ilusión entre el espectador, la obra y los imaginarios sociales

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El corpus principal de la obra de Abel Barroso está “suscrita” desde la forma y el contenido por la búsqueda constante del espacio tridimensional, representado de forma directa por la asociación del ‟juegoˮ sobre algunas de las temáticas que tienen como leitmotiv la representación de los más disímiles imaginarios sociales para dialogar puntualmente acerca de circunstancias contextuales, dramas sociopolíticos, geográficos, globales y culturales que parecen regir una buena parte de su praxis ideoestética, propiciando a toda costa el contacto físico y táctil de los espectadores con la obra y con ello facilitar su interacción comunicativa.  

Uno de sus principales registros discursivos guarda una estrecha relación con la visión que posee el creador con respecto al fenómeno de la globalización (en su sentido más práctico) visto y recreado estéticamente como esa especie de acercamiento, expansión y distancia entre los seres humanos y los diferentes contextos locales, nacionales e internacionales, fungiendo como protagonistas de manera urgente los tópicos relacionados con la migración, industrialización, marginación, status sociales, el deterioro geográfico y la búsqueda utópica del hombre dentro de un espacio y tiempo determinado.

Para desatar el dialogo simbólico y narrativo se ha especializado (con absoluta maestría) en la ejecución de la xilografía escultórica como una de sus principales representaciones  estéticas.Dentro de su obra se perciben algunos elementos de carácter recurrentes que transitan por la idea de lo ilusorio, la realidad y la ficción, tal es el caso de las constantes reproducciones y construcciones arquitectónicas modernas y otras de muy bajos recursos, ambas convertidas en disimiles obstáculos dentro de su puesta en escena ¿con que objetivo? transformar la realidad en una ‟suerteˮ de juego y acertijo narrativo como especie de limite, provocación e invitación sicológica a tomar partido como protagonistas de nuestras vidas en busca del anhelado progreso, tal como se aprecia en las obras: Doble Nacionalidad, Xilografía escultórica, obra participativa, 10 x 290 x 130 cm, 2010, Volver a casa, Xilografía escultórica, 93 x 105 x 80 cm, 2010, Casi llego, Xilografía, escultura, mecanismo de madera, 70 x 79 x 53, 2009, La tierra de las oportunidades, Xilografía, escultura, 112 x 33 x 80 cm, 2010, El intruso, Xilografía, escultura, acrílico, 80 x 103 x 11 cm, 2010 e Intolerancia o Cena en la Frontera, Xilografía, escultura, 66 x 65 x 66 cm, 2009

Su propuesta desde hace mucho tiempo ha apostado por la representación del hombre dentro de un espacio-tiempo determinado con toda la dinámica fugaz y las premuras contemporáneas que ello implica. Barroso ha decidido extraer dichos contextos del espacio frio y planímetro de los acostumbrados sitios de exhibición del grabado para colocarlos en el espacio tridimensional de manera espectacular y con ello ‟desnudarˮ algunas de las problemáticas en la que vive y sobrevive hoy el ser humano.

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