Meses de intensa sequía en todo el territorio de Mantua y la imposibilidad del riego por parte de entidades estatales y pequeños productores por carecer de combustibles redujeron la producción agrícola local a niveles mínimos.
Así lo reconoce la ingeniera Hayhaidelyn Cosme, directora de la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco ABT en el territorio.
“El municipio- cuenta- estuvo muy afectado por una intensa sequía de más de nueve meses, y la campaña de frío no fue, como ya decía, la mejor campaña. No tuvimos buenos resultados”.
Las primeras lluvias de la temporada marcaron un inicio tardío y discreto de las siembras de primavera. Así lo afirma Elier Martínez, subdelegado de la Agricultura en el territorio.
“Las siembras se han ido incrementando notablemente después de estas lluvias; cultivos rústicos, el boniato, el plátano, la malanga y la yuca, pero la sequía ha plantado cara otra vez”.
La situación energética detuvo las máquinas que antes roturaban cientos de hectáreas. Hoy la solución transita por el empleo de bueyes.
“Se está trabajando con la atracción animal- afirma la ingeniera- principalmente porque hay déficit de combustible sobre todo para los cultivos varios, por lo que la opción para preparar tierras es la atracción animal.”
Campesinos aguas abajo del río Mantua han visto limitadas sus potencialidades para plantar alimentos por las mismas carencias energéticas.
“Si hubiera petróleo. – dice Pedro Camejo Capote, campesino de la zona_ Yo resolví picar el pedacito de tierra ese que ves ahí, pero, y el petróleo ¿dónde está? Porque no tiene la empresa, ni el país, ni tengo yo. Y es mucho para mi yunta”.
“Se ve siembra, _ afirma la ingeniera jefa_ no quizás como para darle un cumplimiento masivo al plan de buenas a primera, pero se ven siembras, tenemos un nivel de malangas sembrado y estamos avanzando mucho en la siembra de boniato”.
Se acerca la campaña de arroz y algunos han hecho siembras tempranas si se tiene en cuenta que en Mantua se hace una sola campaña entre los meses de junio y noviembre; y aunque no todos los productores siembran arroz entre febrero y marzo, algo se ve en los campos.
“Hemos tenido un déficit grande de combustible para echarle el agua- dice Eddy Corrales, campesino de la periferia de Mantua_ para que se desarrolle más. Pero algo vamos a coger antes de arar para la campaña grande”.
Para las estructuras estatales, la campaña arrocera será tensa con muy poca agua hasta la fecha y menos combustible.
“Va a ser complicado en las Unidades Básicas de Producción Cooperativa UBPC _ dice el subdelegado_ que tienen grandes campañas de alrededor de 200 o 300 hectáreas de arroz que le es muy difícil a la tracción animal”.
Sistemas de paneles fotovoltaicos podrían contribuir al suministro de agua a los cultivos. “Tenemos aprobados en estos momentos_ afirma la directora de ABT_ 74 equipos fotovoltaicos de los que ya con presentación de créditos y demás. Nos quedan seis productores que tenemos que volver a reevaluar por la historia de campo que tienen. Pero bueno, estos productores solamente no tienen los beneficios para el tabaco. Todos estos productores van a sembrar tabaco, pero después de esto solo va a ser un contrato”.
“Con otra cosa puede pasar el cultivo, pero sin agua no. Así lo afirma Yosmel Cruz, campesino de orillas del Mantua, y en referencia a los paneles solares instalados en su vega, concluye: “Ahí tenemos agua, mientras haya sol, hay agua. Y ha sido una de las mejores estrategias que ha tomado el país”.
Justo es reconocer que se trabaja duro, de sol a sol, pero las soluciones aún no satisfacen las crecientes demandas de la población local y los compromisos con la provincia y el país.
Francys Rodríguez es la presidenta de la cooperativa, Álvaro Barba y resume el esfuerzo de sus gentes con las entregas diarias al mercado.
“A pesar de la escasez de combustibles y fertilizantes, la cooperativa entra toda la semana al mercado con diferentes producciones. Lo mismo boniato que el plátano, se lleva yuca, se lleva frijoles, arroz y seguimos guapeando, como se dice por aquí”.
Mantua cuenta con potencialidades aún no explotadas. Es innegable la sequía, la ausencia de combustibles y otros insumos necesarios. Pero hay grandes llanuras de tierra fértil y manos que pueden sustituir una parte de lo mecanizado.
Aplicar alternativas, volver a las movilizaciones populares y recurrir a la agroecología pueden ser las vías para aumentar, aunque modestamente, los alimentos en la mesa de las familias locales. No podemos estar felices con esto, porque en realidad no es la comida que necesitamos. Tenemos días que no tenemos la cantidad de alimentos en el mercado, ni que lo tengamos repletos de comida y demás.
Se impone revisar las estrategias de siembra, efectuar una exhaustiva contratación del arroz y rediseñar las estrategias de concurrencia al mercado como principales prioridades del sistema de la agricultura en el territorio. Porque en el escenario actual, la alimentación es un arma que también gana batallas.









