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Cuando la familia se comparte en el medio digital

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El shareting (también escrito sharenting) es uno de los fenómenos digitales que más ha crecido en los últimos años y que, sin embargo, sigue siendo un gran desconocido para muchos padres y madres.

En la era de las redes sociales, compartir la vida de los hijos se ha vuelto una práctica cotidiana, pero ¿hasta qué punto es seguro?

¿Qué es el Shareting?

El término shareting es un anglicismo que surge de la combinación de las palabras share (compartir) y parenting (crianza o paternidad).

Se refiere a la práctica habitual de padres, madres y cuidadores de compartir información, fotografías, vídeos o detalles de la vida de sus hijos en plataformas digitales como redes sociales, blogs o aplicaciones de mensajería.

Aunque para muchos  padres puede parecer una forma inofensiva de celebrar y documentar momentos importantes, esta práctica conlleva riesgos significativos que a menudo se pasan por alto.

¿Cómo funciona el Shareting?

El shareting funciona bajo una lógica sencilla: la conexión entre el deseo de los padres de compartir su vida familiar y la facilidad que ofrecen las plataformas digitales para hacerlo.

Sin embargo, detrás de esta aparente simplicidad se esconden mecanismos complejos que pueden tener consecuencias duraderas.

1. La creación de una huella digital temprana.

Cada vez que se publica una foto o un vídeo de un menor, se está creando una huella digital que comienza desde los primeros años de su vida.

Esta información queda registrada en internet y puede ser consultada por cualquier persona, no siempre con buenas intenciones.

2. La acumulación de datos personales

Las publicaciones aparentemente inocentes pueden desvelar una gran cantidad de información personal: la ubicación del niño, sus rutinas diarias, sus pasatiempos, el nombre de sus amigos y familiares, e incluso el colegio al que asiste.

La acumulación de estos datos a lo largo del tiempo puede proporcionar a un desconocido un conocimiento detallado de la vida del menor.

3. La monetización y el uso de datos

En algunos países, existen comerciantes de datos que crean expedientes digitales sobre los niños a partir de la información que publican los padres.

Estos datos pueden utilizarse para establecer predicciones sobre su comportamiento o posibles problemas de salud futuros.

4. El riesgo de la manipulación de imágenes

Con los avances de la inteligencia artificial, existe el peligro de que las fotos de los niños se reutilicen de forma ilícita o se manipulen para crear memes virales que muestren una imagen negativa del menor.

¿Cómo se puede aplicar de manera responsable?

El shareting no tiene por qué ser necesariamente negativo. Muchos padres utilizan las redes sociales para compartir momentos especiales y logros de sus hijos.

La clave está en aplicarlo de manera consciente y responsable. Aquí hay algunas pautas fundamentales:

1. Obtener el consentimiento del menor

Uno de los aspectos más importantes es implicar a los hijos en la decisión de compartir información sobre ellos.

Preguntarles si están de acuerdo con que se publiquen fotos o detalles de su vida no solo protege su privacidad, sino que también fomenta el respeto hacia sus derechos como individuos.

Es una excelente oportunidad para enseñarles el valor del consentimiento.

2. Configurar adecuadamente la privacidad

Antes de publicar, es fundamental revisar y ajustar las configuraciones de privacidad de las redes sociales para asegurarse de que las publicaciones sean visibles solo para personas de confianza.

No es lo mismo compartir una foto en un perfil público que en un círculo reducido de familiares y amigos.

3. Evitar compartir información sensible

Nunca se debe compartir información que pueda comprometer la seguridad del menor: nombre completo, uniforme escolar, ubicación exacta de la escuela, rutinas diarias o cualquier dato que pueda ser utilizado para localizar o identificar al niño.

4. Evaluar los posibles daños

Antes de publicar cualquier contenido, los padres deben reflexionar sobre cómo esa publicación podría impactar la seguridad, privacidad o reputación futura de su hijo.

Preguntarse: ¿cómo se sentiría mi hijo si en el futuro se enfrentara a esta imagen?

5. No crear cuentas propias para los hijos

No es recomendable crear perfiles en redes sociales para los niños y subir fotos en esas cuentas.

Es mejor compartir las fotografías en las redes sociales de los adultos, manteniendo siempre un control estricto sobre quién puede verlas.

6. Leer y entender las políticas de privacidad

Es esencial conocer cómo las plataformas digitales gestionan los datos e imágenes que se suben.

Leer y comprender las políticas de privacidad ayuda a tomar decisiones más informadas sobre qué y dónde compartir.

El shareting es una realidad de la crianza en la era digital. Compartir la alegría de ver crecer a los hijos es comprensible y, en muchos casos, beneficioso para mantener el vínculo con familiares y amigos.

Sin embargo, la sobreexposición de los menores en internet puede tener consecuencias graves: desde la pérdida de privacidad y el ciberacoso, hasta el fraude o la suplantación de identidad.

Ser consciente del impacto que tiene compartir la vida de los hijos en línea es el primer paso para protegerlos. La clave está en encontrar un equilibrio: compartir con responsabilidad, respetando siempre la privacidad y los derechos de los más pequeños, y enseñándoles desde temprana edad el valor del consentimiento y la seguridad digital

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