Portada » Gracias, Magda, por tanta maestría y talento

Gracias, Magda, por tanta maestría y talento

Facebook
Twitter
Telegram
WhatsApp
Correo Electrónico
Imprimir
Foto: Instagram

Cuando hace unos meses tuvimos el privilegio de conversar con la destacada realizadora Magda González Grau, todavía los televidentes cubanos no disfrutaban de la tercera temporada de la serie Calendario. A pesar de las expectativas y de no pocos comentarios prejuiciados, Magda transparentaba en sus declaraciones tranquilidad, confianza, optimismo y aunque no lo expresó literalmente era notoria su certeza del éxito que tendría esta última entrega, resultado como las dos anteriores de su sabia dirección y el excelente guion de Amílcar Salatti.

“Creo que solo hemos cumplido con un deber. Un deber como realizadores, como guionistas, como fotógrafos, como actores”.

Durante aquel encuentro nos habló del tema central que abordaría este final de la serie, que sería la religión. Un asunto que venía tratándose sutilmente desde la primera entrega y al que se sumarían otras subtramas tan necesarias y relevantes en nuestra sociedad como la igualdad de derechos y aspiraciones de las personas en situación de discapacidad, la longevidad y acerca de la emigración de jóvenes sostenidos en la idea de mejorar sus condiciones de vida y la de sus familias.

Relató asimismo la incorporación al elenco de los reconocidos actores Patricio Wood y Ray Cruz, además de la no menos consagrada Natascha Díaz, quien no obstante sus cortas actuaciones, tocó hondo en los corazones de millones de cubanos. Por último, González Grau manifestó su satisfacción de cómo para los actores que integraron el elenco, jóvenes en su mayoría, Calendario había representado una gran enseñanza.

Para los actores que integraron el elenco, jóvenes en su mayoría, Calendario ha representado una gran enseñanza. Imagen: Tomadas de Instagram

En sus palabras, al concluir la premier del último capítulo de esta popular serie, el pasado 25 de mayo en una sala del cine Yara abarrotada de público, dijo: “Creo que tocamos temas muy, muy importantes y profundos de nuestra sociedad; problemas que existen, son reales, que están ahí visibles o subyaciendo. Sin embargo, todos, sin excepción, fueron abordados de manera respetuosa. Tal vez por eso la serie ha tenido tanta acogida por parte del público”.

Añadió que desde el punto de vista artístico, los actores se fueron creciendo en cada escena y reiteró su satisfacción de que Calendario fue para muchos una de sus mejores escuelas.

“Considero que el impacto que ha tenido la serie es una recompensa para nosotros, para todos los que intervenimos en ella, lo cual quiere decir que calamos en los problemas que tiene nuestra sociedad, que la serie no se quedó solamente en los temas relacionados con la educación, sino que llegó a otros asuntos acuciantes para las familias y la sociedad en general”.

Y con su inseparable humildad, aseguró: “Creo que solo hemos cumplido con un deber. Un deber como realizadores, como guionistas, como fotógrafos, como actores. Si la gente nos ha visto, si la gente desde sus hogares, al finalizar cada capítulo, reflexionaba, conversaba o debatía sobre la realidad, sobre cómo ser mejores seres humanos a pesar de las carencias materiales, eso es lo más importante, esa nuestra mayor recompensa.

“Creo que tocamos temas muy, muy importantes y profundos de nuestra sociedad”.

El domingo en la noche se despidió de la pequeña pantalla una entrega caracterizada de principio a fin por su sensibilidad y humanismo, por su empatía con los televidentes, que ha sido compañía y espejo para cientos de miles de cubanos y que logró conquistar a la audiencia no solo por su discurso coherente, también por la profesionalidad de su elenco y especialmente porque si no todas, casi todas las familias cubanas con hijos adolescentes se vieron reflejadas de algún modo en cada problemática abordada.

Más allá de cuestiones técnicas o de desempeños actorales que algún que otro entendido en estas materias pudiera sugerir o criticar, lo cierto es que la serie Calendario echó por tierra el viejo adagio de que segundas partes nunca fueron buenas y lo que resulta todavía más alentador: que las terceras partes pueden ser aun mejores cuando en todo momento está presente el amor por lo que se hace, el talento y la dedicación. Gracias una vez más, Maestra.

(Tomado de la Jiribilla)

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicaciones Relacionadas

«El ojo mudo» en la ciudad de Pinar del Río

El performance «El ojo mudo» llegó- burlando la lluvia- a la Asociación Hermanos Saíz, Pinar del Río y a la ciudad de #PinardelRío como una especie de recordatorio de las

Scroll al inicio