La idea surgió hace cerca de año y medio, y pronto devino realidad palpable.
Un grupo de jubiladas de la educación prescolar del municipio de Pinar del Río, decidieron aunar voluntades para entre ellas ayudarse, buscar soluciones y hacer así la vida más viable en los tiempos difíciles que corren.
Pronto acordaron ampliar el radio de acción a favor de otras personas necesitadas de la comunidad.
Es así, según expresa Caridad Friol Barrios, quien lidera este grupo desde su creación, que optaron por la iniciativa de hacer entrega recientemente de una canastilla, a una joven madre que el 7 de mayo dio a luz a una pareja de gemelos.


En un encuentro desarrollado en el Palacio de Pioneros Cuarto Congreso de la urbe cabecera, hicieron realidad el propósito que llenó de alegría y beneplácito a Yanet Iglesias Otaño, residente en un área cercana a la institución y beneficiada con el presente, no solo para los recién nacidos, sino también para su otra pequeña de cuatro años.
Guerreras de la ternura es el nombre que identifica a estas féminas que durante años dieron todo de sí a la primera infancia.
Ya suman treinta las incorporadas al grupo, y según proyecciones, fortalecerán este quehacer cargado de humanitarismo y solidaridad con el aporte a determinadas instituciones como hogares de ancianos y de niños sin cuidado parental.
Esfuerzo común de pinareñas que sin despojarse del amor y el altruismo propios de lo que fue su profesión, siguen engendrando la maravilla.









