Las calles de Pinar del Río enfrentan hoy una amenaza silenciosa: los microvertederos. Lo que comienza como una acumulación descuidada de desechos se convierte rápidamente en focos de contaminación que dañan la salud pública y el medio ambiente.
Estos espacios propician enfermedades, liberan gases tóxicos y degradan el paisaje urbano, reflejando una crisis que mezcla la falta de servicios con la indisciplina social.
El impacto es profundo: genera altos costos operativos para el gobierno, daña la fauna local y resta atractivo a nuestra ciudad. No podemos permitir que la suciedad se convierta en parte del paisaje cotidiano de Vueltabajo.


Erradicar este problema exige un enfoque integral. Es vital fortalecer la gestión institucional, pero es igual de urgente la participación ciudadana consciente.
La educación y el compromiso individual son las herramientas definitivas para transformar nuestras calles en espacios saludables.
Limpiar Pinar del Río es una tarea compartida; proteger nuestro entorno es, en última instancia, protegernos a nosotros mismos.
Lograr una ciudad digna depende de la voluntad colectiva de no arrojar nuestro futuro a la basura.









