Para un artista visual que no haya transitado por las conocidas “academias” como plataforma “primaria” que le permita edificar y cristalizar todo un discurso estético e intelectual resulta una tarea difícil y compleja su inserción dentro de las peliagudas dinámicas en las que se proyectan y promueven el arte contemporáneo en la actualidad. Sin embargo, no cabe dudas que la constancia, el estudio y el talento son ingredientes fundamentales para legitimar y dignificar una obra de inevitable referencia dentro de la historia de las artes visuales pinareñas como ha ocurrido con Ulises Bretaña, cuya propuesta se ha encargado de ‟echar por tierra” ciertos cánones preestablecidos para un artista de formación autodidacta.
En la producción Bretañana resulta muy fácil apreciar un constante rejuego de códigos y símbolos en plena relación con el escenario en que se desenvuelven, donde el conocido “cubaneo” cotidiano suele traducirse en imágenes alegóricas que no solo se han ceñido a representar nuestra realidad tal cual sino que se envuelven en acertijos metafóricos que centran su reflexión en torno al hombre y el espacio-tiempo donde habita, abordando algunos tópicos en torno al deseo, lo erótico y sensual, quimeras, frustraciones, vivencias y sobrevivencia del hombre en su paso por la tierra. Todo todo ello sobre la praxis de una recreación “paisajística” como imaginario ideoestético.

En su obra se percibe el uso de una técnica refinada y definida, prevaleciendo el tratamiento del óleo sobre lienzo con una marcada paleta cromática y un uso minucioso del color. Ulises ha logrado impregnar y reflejar en su obra todo un clima de “fabulas” donde el diseño compositivo y la disposición de los elementos en el espacio resultan vitales, hallando en la naturaleza un “refugio” como escenario codificador, muchas de sus representaciones aluden a la sátira y el choteo cotidiano, un ejemplo ha sido percibido en las obras El juego dorado de Perico, Acrílico sobre Lienzo, 110 x 130 cm, 2001 y El Quijote Nacional, Óleo sobre Lienzo, 80 x 100 cm, 2005; En ellas se dan cita elementos conocidos dentro del tropicalismo y el localismo nacional como el coco, plátanos, mamey, vegetación frondosa, casas de tejas, el mar entre otros parecen enraizar una parte de su propuesta que se enarbola hacia horizontes imaginarios, quiméricos y preciosistas.
La obra de Ulises a lo largo de mucho tiempo se ha encargado de guardarnos un boleto seguro hacia entrañables y atípicos sitios de este u otro mundo soñado, recreado o simplemente inventados por Bretaña pero siempre bienvenidos.









