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Un guantanamero en Pinar del Río: el amor lo trajo, la tierra lo arraigó

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Foto: Ricardo Rodríguez González

El amor de una mujer trajo a Ovidio Alonso Matos desde su natal Imías, en Guantánamo, hasta Los Palacios, Pinar del Río, tras cumplir en el 2013 una misión internacionalista en la República Bolivariana de Venezuela, como profesor de Deportes y Cultura Física.

En suelo palaceño optó por contribuir con la producción de alimentos, y solicitó tierra en usufructo para la cría y ceba de cerdos, en la zona de Perico García, perteneciente al Consejo Popular Carretera.

Sin embargo, ante la escasez de alimento para la masa porcina durante la Covid- 19, decidió por el cultivo de tabaco, propósito que lo obligó a limpiar de marabú y otras malezas el área entregada.

“Me senté con el presidente de la cooperativa y le dije que si me traía un motor le sembraba 70 mil posturas de tabaco. Me dijo que yo nunca había visto una mata -una planta- de tabaco. Y le respondí que lo importante no era eso, sino buscar una alternativa para resolver los problemas: beneficiarme yo y ayudar a la economía del país”, rememoró.

Sembró entonces 200 mil posturas y cosechó casi seis toneladas en hoja el primer año. Hasta la fecha, esa cifra se ha ido incrementando.

Este asociado a la Cooperativa de Crédito y Servicios Martín González, en Los Palacios, reconoce que desconocía las técnicas de siembra y atención al tabaco, pues procede de una provincia sin tradición en ese cultivo.

“Me apoyé mucho en las personas mayores que tenía al lado, amistades mías, y hoy me encanta el cultivo del tabaco”, aseguró.

Los resultados productivos iniciales lo estimularon a solicitar nuevamente tierra en usufructo, esta vez para introducir la actividad pecuaria en su finca “El Consuelo”.

Posee cinco caballerías, con casi 300 cabezas de ganado, y sigue creciendo. «Lo primero que hago es darle la leche a los niños de la comunidad; el resto lo consumo yo y también se elabora un poquito de yogur», manifestó.

“Gracias a las nuevas medidas –agregó-, este año sacrifico veintipico de toros. Cuando hay ferias se le vende a la población la carne limpia, y en la comunidad también se ha vendido. De esa carne, doné al Hogar Materno en estos días”.

Además de tabaco, el agricultor palaceño Ovidio Alonso Matos siembra tomate, ají y arroz, y emplea tracción animal y materia orgánica en el alistamiento de los suelos y la fertilización de las plantaciones, alternativas que sustituyen insumos deficitarios en el país y reducen los costos de producción.

“La situación del petróleo está muy dura. Si yo lo utilizo para trabajar la tierra; por ejemplo, para sembrar tomate y pimiento, ¿a cómo voy a tener que venderle después esos productos al pueblo para sacar mi gasto? El mayor abono que utilizo es el estiércol del ganado, y hoy tengo tres sistemas de riego con paneles solares», explicó.

Alonso Matos confía en que las 176 medidas aprobadas en los últimos meses por el gobierno cubano incrementarán la producción de renglones agropecuarios.

“Pienso que nos va a beneficiar. Si los campesinos, sin ser abusivos, ayudando al pueblo siempre, podemos vender los productos a libre demanda, sí alcanzamos entonces a comprar el petróleo para poder trabajar la tierra. Mi idea es la siguiente: producir y producir”, comentó.

Con relación con la nueva Ley de Tierras Agropecuarias y Forestales, también manifestó su buen parecer: “Aquí, donde estamos sentados, toda esta tierra la tengo yo, y lo que necesito es terminar de legalizarla y estar más tranquilo”.

El productor logró también la autonomía energética para garantizar el riego de las plantaciones y el alumbrado de los ranchos ubicados en los potreros.

«Haces una sola inversión. Por ejemplo, a mí un panel de riego me costó 700 y pico mil, 800 mil pesos, pero qué tiempo me paso echando agua con él. Nada más sale el sol y eso está regando los cultivos, no solo el tabaco», dice.

Asimismo –refiere- garantiza llevar el agua al ganado de ordeño, que tanta falta le hace, desde un kilómetro de distancia hasta la tina.

De aquel joven que llegó a Los Palacios por amor y que un día aceptó el reto de sembrar tabaco sin conocer una mata, queda hoy un productor integral que ha convertido “El Consuelo” en ejemplo de esfuerzo, autosuficiencia y compromiso comunitario.

Tomado de Radio Guamá

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