Las vacaciones de verano traen consigo un merecido descanso, pero también un aumento significativo del tiempo libre. Sin el horario escolar, los dispositivos electrónicos y las redes sociales se convierten en los principales compañeros de ocio de nuestros hijos e hijas.
Lejos de demonizar la tecnología, los expertos en psicología infantil y pedagogía nos recuerdan que la clave está en el acompañamiento y el ejemplo.
Para que este proceso sea más sencillo te proponemos algunas ideas.
- Pacta un horario de pantallas» (y cúmplelo)
No se trata de prohibir, sino de organizar. Acuerda con ellos momentos específicos para el uso del móvil o la tablet. Por ejemplo, después de las comidas o durante una hora por la tarde. Lo importante es que el resto del día quede reservado para actividades al aire libre, lectura, deporte o tiempo en familia. - Crea zonas libres de tecnología en casa.
Establece espacios sagrados donde los dispositivos no entren. El comedor durante las comidas y los dormitorios por la noche son los dos lugares más importantes. Esto fomenta la conversación cara a cara y mejora la calidad del sueño, algo que suele resentirse en vacaciones. - Haz una limpieza de seguidos en equipo.
Aprovecha estos días para sentarte con ellos y revisar juntos a quién siguen en sus redes. Pregúntales: ¿Esta persona te aporta algo positivo? ¿Te hace sentir bien o te genera comparación? Eliminar cuentas tóxicas o que fomentan la ansiedad es un acto de salud mental. - Vigila el efecto comparación.
En vacaciones, las redes se llenan de fotos de viajes y planes perfectos. Recuérdales que lo que ven es un escaparate, no la realidad. Ayúdales a gestionar la frustración de no estar en todos los sitios y a valorar sus propios planes, por sencillos que sean. - Dale el relevo: Propón alternativas atractivas.
La mejor forma de alejarles de la pantalla es ofrecer algo más interesante. Propón planes que les motiven: una ruta en bicicleta, un torneo de juegos de mesa, cocinar una receta nueva o quedar con amigos para hacer un deporte. Si el ocio analógico es divertido, el digital pasará a un segundo plano. - Predica con el ejemplo.
Esta es la más difícil para los adultos, pero la más efectiva. Si durante el tiempo en familia estamos pendientes del móvil, ellos replicarán ese comportamiento. Intenta ser consciente de tu propio uso tecnológico. Ellos aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos. - Abre el diálogo sobre los peligros reales.
No des las cosas por sentadas. Habla con ellos sobre los riesgos del contacto con extraños, el ciberacoso o la importancia de no compartir la ubicación en tiempo real. Hazlo desde la confianza, no desde el miedo. Diles: «Si ves algo que te incomoda, quiero que me lo cuentes, sin juicios».
Las vacaciones son el momento perfecto para reconectar. No se trata de contar las horas que pasan en el móvil, sino de calidad y conciencia. Unos padres presentes, que preguntan, que escuchan y que participan en su mundo digital (sin invadirlo), son el mejor filtro de protección que pueden tener sus hijos.









