Hacer visible dentro de una misma obra un diagrama del universo donde coexistan elementos como la antropología, psicología, lo telúrico y lo espiritual entre otros parecen ser premisas fundamentales para edificar la poética desde la forma y el contenido del artista visual Juan Carlos Rodríguez Valdez. Este es un creador que siente y se apega profundamente a recursos naturales como el polvo de arroz, la tierra, el carbón, las piedras, los yunques, la arena, el barro y las velas, elementos en apariencia “simple”, sin embargo lo han hecho construir una de las propuestas simbólicas más interesantes dentro del gran mapa del arte cubano contemporáneo.
A grandes rasgos su obra hurga en la estética instalativa como “puesta en escena” por excelencia, construcciones que se han aferrado dentro de cierto enfoque “concreto minimalista” que parecen emanar cierta “horma abstracta” ramificándose en una búsqueda comunicacional constante, mística y ritual desde su concepción hasta la colocación definitiva en el espacio de exhibición. Su propuesta casi siempre se ha centrado en la problemática existencial del hombre y su espacio de convivencia, todo ello en plena relación simbólica con todos los elementos que le rodean y con ello proyectar cierta estética aparentemente “atemporal” que sondea los registros de lo efímero y permanente, lo ordinario y singular como energía introspectiva-espiritual que brota en cada pieza.

Para JCRV los elementos asociados con la historia constituyen un componente fundamental dentro de su poética, sobre todo cuando el creador los visualiza semántica y emocionalmente, particularmente enfocados en los objetos cotidianos como epicentro y traductor de una cosmovisión que lo ha hecho construir de los más inauditos ‟paisajesˮ, aquíla síntesis, disposición y ubicación de cada elemento lo han convertido en un avezado “artífice” tal y como se observa en las obras: Susurro, de la serie La Cosecha, Instalación (paja de arroz sobre lienzo y caña brava), 290 x 510 x 35 cm, 2009 e Invocación (Mandala No 8), serie Proyecto de Ser, Dibujo-instalación/ piso, hierro, piedras, vela, madera, agua, polvo de carbón, pinceles y arena, dimensiones variables, 1999.
En muchas de sus obras uno percibe ciertas referencias con los artistas Richard Long, Walter de María, Andy Goldzorthy, Robert Smithson o el afamado y controversial movimiento Land-art que de manera directa o indirecta han contribuido a direccionar su pensamiento ideoestético.

En mi opinión, su propuesta funciona como una especie de “culto religioso”, sobre todo en su sentido y afán cotidiano de practicarlo como ejercicio diario, ya sea dentro del ámbito de la creación artística o mediante su condición de gestor y pedagogo del proyecto artístico pedagógico Farmacia, un hecho que nos hace plantearnos frente a cada una de sus obras y proyectos lo siguiente: Ante la inmensidad total del universo siempre estaremos formando parte, solo dependerá de nosotros el rol que decidamos jugar; el de JCRV ya está hecho, solo falta nuestra apuesta.









