Fue en 1992 que la biofábrica de Pinar del Río abrió sus puertas como parte de un sistema perteneciente a la Empresa Nacional Productora y Comercializadora de Semillas impulsado por Fidel.
Aunque el cultivo del plátano ha sido su principal fortaleza, durante más de tres décadas han realizado producciones de caña de azúcar, piña, eucalipto, malanga, guayabita del pinar, además de plantas ornamentales y medicinales destinadas al mercado nacional y a satisfacer las necesidades de la provincia.
Hoy, a tono con la implementación de nuevas políticas económicas, funcionan como la mipyme estatal SebioPinar-Semillas Biotecnológicas Pinar del Río S.U.R.L, un cambio que les ha posibilitado incrementar los volúmenes productivos, contar con mayor autonomía y mejores salarios que permitan mantener la fuerza laboral.
Maribel Rodríguez Serrano, presidenta de la junta administrativa y quien lleva más de 25 años al frente de la entidad, comentó que han sumado la producción de papa al proceso biotecnológico, a la vez que diversifican el cultivo de otras especies de manera tradicional.
“El objeto fundamental nuestro es la producción de plátano, papa y malanga en menor medida. Trabajamos diversas variedades de plátano, tanto vianda como fruta, con muy buena aceptación por los productores. Nuestro plan general es de un millón de vitroplantas (900 000 de plátano y 100 000 de papa)”.
Explicó que tienen otros programas relacionados con las plantas medicinales que incluyen la estevia, la flor de Jamaica y la cúrcuma. Igualmente, desarrollan el área de frutales con guayaba, chirimoya y fresa, producciones que realizan por la vía tradicional.
Agrega Rodríguez Serrano que no están ajenos a las complejidades actuales, pues el problema del combustible les dificulta la transportación, el riego y la preparación de suelos.
“Las vitroplantas necesitan riego seguro, al menos los primeros cuatro meses. Estas producciones tienen muchas ventajas, en el plátano, por ejemplo, el racimo sale uniforme; con este método tecnológico se rejuvenece y sanea la planta, y en un corto periodo de tiempo se producen muchas, sin importar la época del año.
Señala que, a pesar de los contratiempos, los productores han ganado en cultura. “Además, cuando alguien adquiere nuestras plántulas sale de aquí con las recomendaciones y el asesoramiento para un manejo adecuado”.
La biofábrica cuenta hoy con 45 trabajadores, 23 de ellos mujeres. Tal vez sean las operarias quienes realizan la labor más compleja, pues en ellas recae la esencia del trabajo biotecnológico, no solo por el hecho de cumplir una norma, sino por las condiciones que requiere el proceso.
“La vitroplanta se siembra en una magenta o pote, se hace un medio de cultivo y se pone en una cámara de crecimiento. Luego de 21 días ya esas plantas tienen hijos que se trasladan a un flujo laminal, donde radican las operarias.
“El lugar es como un salón de operaciones, totalmente aséptico. Ellas se visten de verde, no pueden ni hablar para no contaminar la producción. Con una pinza y un bisturí seccionan las plantas hasta multiplicar ese material”.
Es por ello que insiste en los beneficios de fungir hoy como una mipyme, pues garantizar la estabilidad de la fuerza de trabajo es vital para no detener las producciones. “La preparación de un operario o un técnico en estas labores lleva años de formación”.
En relación con las plantas medicinales, precisó que tienen un plan nacional para abastecer a Pinar del Río y Artemisa con 60 000 posturas de estevia.
“La estevia es un edulcorante natural que contiene sustancias mucho más dulces que la sacarosa y es muy recomendable para la diabetes, la obesidad y la hipertensión. En estos meses nos hemos dedicado a multiplicarla para poder comercializarla y llevarla a centros de salud a partir de septiembre”, concluyó.
Tomado de Periódico Guerrillero








