La Escuela Especial José Martí de Pinar del Río es la única de su tipo en la provincia que atiende a los niños con discapacidades auditivas, de visión y trastornos en el lenguaje.
Desde 1987 abrió sus puertas esta institución educacional que mucho ha aportado al desarrollo de los infantes con las citadas limitaciones físico motoras.
En la actualidad, el colectivo lo integran 42 trabajadores, de los cuales 21 son docentes. Todos concentran su quehacer en los niños y niñas que de todos los municipios de la provincia llegan aquí para recibir atención especializada.
El centro, no exento de las limitaciones que impone el bloqueo norteamericano para emprender el trabajo con los pequeños, se crece ante los obstáculos y crea sus propios medios de enseñanza para complementar la obra educativa.
Igualmente lucha por proteger los accesorios técnicos de quienes precisan de ellos por su discapacidad, dígase las máquinas del sistema Braille y los aparatos auditivos. Así precisó, la Máster Yureimy Márquez Alfonso, Directora de la institución.
La alegría reina en los alumnos de los distintos niveles, que desafían las adversidades para engrosar sus saberes.
Escuchar a Jimena Báez Marín, de segundo grado, con un trastorno visual, a Yan Grabiel Morejón Hernández con similar afectación y a Antoni Israel Pérez Tapia, invidente que cursa el cuarto grado, pone a la luz una abierta lucha por el conocimiento y la constancia que busca el camino hacia un mejor porvenir.
No falta en estos afanes, el protagonismo también de las familias que mantienen un vínculo estrecho con la institución.
Distingue a este centro, la atención que brinda a los pioneros del contexto regular con discapacidades sensoriales en otras escuelas. Para ello cuentan con cuatro maestras de apoyo, no solo a los docentes, sino a los familiares.
Vínculo estrecho mantienen además con el sector de la salud, el INDER y los agentes de la comunidad.
Satisfacción, empuje y voluntad de hacer, emanan del diálogo con varias educadoras, quienes expresan en todo momento su compromiso con la obra que llevan adelante.
Tal es el caso de Adonay Chamizo Torres, Maestra Terapeuta, Yamila Díaz Solano, Especialista en lengua de señas y Lilien Valdés Taño, Instructora de arte.
Como centro bilingüe tiene la potencialidad de contar en su seno con cinco trabajadores con discapacidad auditiva, lo que estrecha más aún sus relaciones con los niños durante el proceso de formación y desarrollo.
Indicadores como la asistencia, la retención y la promoción rebasan aquí el 95 %, según la directiva Márquez Alonso.
Una obra a favor de la vida se teje en esta escuela especial de renombre en Pinar del Río, esfuerzo conjunto que muchos agradecen y que dignifica al apóstol cubano José Martí.







