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El comportamiento humano encarnado en deliciosas, seductoras y atractivos manjares

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Dentro de las innumerables formas y acciones que ha explorado el hombre una parte de la naturaleza desde la ciencia o el arte no cabe dudas que esta última tiene por medio de la obra de Abel Morejón una asignatura pendiente. Su producción simbólica parece sostener un dialogo profundo con el entorno natural, imbricándose armónica, poética y metafóricamente   con una parte sustancial del comportamiento humano, todo ello desde una rica y sólida representación pictórica.

Su obra parece tomar ciertas referencias del movimiento surrealista y el pop art aunque también ha dejado entrever un nexo muy fuerte con el diseño grafico (percibido dentro de sus composiciones pictóricas y los disimiles diseños manuales de carteles para salones provinciales, muestras personales y colectivas de la década del noventa del pasado siglo).  

En una buena parte de su obra pictórica no resulta casual la excelsa praxis sistemática del dominio técnico, ya sea por medio del dibujo o el impresionante legado que ha inmortalizado dentro del campo de la Muralistica a lo largo de décadas;La obra de Abelito posee todas las credenciales para convertirse desde la apariencia en una propuesta “simuladora” ¿porque? por su reiterada ‟intensión” de ‟engañar” al ojo humano en su percepción básica acerca de  los espacios y objetos representados dentro de su puesta en escena, signadas por una atemporalidad manifiesta en cada relato ideoestético y con ello intentar evocar como trasfondo un agudo e interesante análisis sobre algunas de las situaciones por las que vive y transita el ser humano.

Morejón Galá juega y comunica todo el tiempo desde una paleta cromática, sobre todo en la utilización de una gama de azules, rojos, amarillos, verdes, naranjas y sombra tostada entre otros, recreando desde la forma y el contenido una especie de retablo natural donde convergen las más seductoras y atractivas frutas y vegetales, cada una fuera de sus espacios naturales, llamando poderosamente la atención en algunos casos el galanteo y gozo erótico entre ellas como principales protagonistas de una  fábula.

Toda esta convergencia visual se ha puesto en práctica en la concreción de un espacio camuflado, códigos y símbolos representacionales que suelen guardar cierta relación con la llamada naturaleza muerta, sin embargo, la poética de este creador se encamina hacia otra dirección; Me atrevo a decir que esta es una de las pocas construcciones ideoestéticas de nuestro territorio que desde la pintura ha logrado convivir de manera armónica el tecnicismo exquisito, la belleza y el discurso. Algunos ejemplos son percibidos en las obras La tentación del Trópico, Acrílico sobre Lienzo, 100 x 80 cm, 2004, Peligroso Equilibrio, Acrílico sobre tela, 80 x 65 cm, 2004 y Fusión complementaria, Acrílico sobre tela, 100 x 80 cm, 2007. Estas entre otras piezas parecen advertir y promover algunos elementos sobre la apariencia, lo hermoso y atractivo para descorrer la relación de lo efímero y bello que circula fugazmente entre las manos del hombre.

Ante la obra de este creador solo nos resta esperar pacientemente porque un día nos sorprenda con una probada teoría sobre el comportamiento y el lenguaje desconocido entre las frutas, vegetales, la naturaleza y nuestro comportamiento como seres sociales, ese que como observadores pasivos y sin previo entrenamiento nos costará mucho traducirlo para degustar su delicioso manjar.

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