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Programa de Atención Materno-Infantil, prioridad en Pinar del Ríoa de Atención Materno-Infantil, prioridad en Pinar del Río

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Foto: Evelyn Corbillón Díaz

Hace 52 días Wendy García Jardines llegó a los servicios del bloque materno-infantil, del hospital provincial Abel Santamaría Cuadrado, de Pinar del Río, con un sangramiento abundante que puso en tensión a toda la familia.

Con 34 años, apenas 29 semanas de gestación y un embarazo logrado gracias a los tratamientos de la consulta de atención a la pareja infértil en el policlínico Luis Augusto Turcios Lima, en la ciudad cabecera, sintió muchísimo miedo.

El 11 de mayo estaba en mi casa acostada, de reposo, y de pronto comencé a sangrar, sin dolor. Me puse muy nerviosa y rápido vine para el hospital y aquí me atendieron, rememora desde su cama en la sala de cuidados perinatales de la mayor institución asistencial de Vueltabajo.

Enseguida me medicaron, me trataron contra la presión arterial, me pusieron sulfato de magnesio, me hicieron maduración pulmonar porque tuve una gestorragia y una preeclampsia ya estando aquí; además de otros sangramientos, narra con detalles la cadena de sucesos y no deja de tocarse el vientre para sentir, a la altura de las 37 semanas, al bebé que está en camino y se llamará Brayan.

 Ahora, tranquila, agradece a todo el personal médico que salvó la vida de ambos y se mantiene al pendiente de ellos sin descanso.

A su lado, Laydalis, la madre, asegura que han sido días muy difíciles por la situación de su hija; pero que siempre la familia ha confiado en los especialistas de la institución, “y no tenemos quejas”, dice.

Desde aquella primera noche que llegamos al cuerpo de guardia las atenciones han sido especiales; enseguida la vieron, le hicieron ultrasonido, análisis de todo tipo y el equipo médico se puso en función de su sangramiento. Este es un embarazo más que deseado, refiere.

Por su condición, Wendy necesita acompañamiento permanente: durante el día tiene a su mamá, y en las noches, a su esposo.

En otro cubículo, Sinayli Betancourt Estrada, residente en la zona rural La Oliva, del municipio de Mantua, ha tenido más complicadas las visitas de su familia debido a la distancia geográfica.

Soy hipertensa crónica e hice una preeclampsia sobreañadida, me he descompensado varias veces en los 27 días que llevo ingresada, me han puesto medicamentos; pero en estos momentos me siento muy bien, asevera la joven de 20 años y 31.2 semanas de gestación.

Ha sido muy bueno el trato, cada cuatro horas me toman la presión, me oyen el foco; y la familia que he tenido aquí la mayor parte del tiempo son los trabajadores de la sala y mis compañeras, narra.

El servicio de cuidados perinatales es decisivo en los resultados del Programa de Atención Materno-Infantil (Pami), uno de los aspectos por los cuales la provincia más occidental recibió la sede del acto nacional por el 26 de Julio.

Pero, como el resto del sistema de Salud Pública en Cuba, no se encuentra exento de limitaciones de todo tipo, producto de la crisis que vive el país por el recrudecimiento del asfixiante bloqueo estadounidense.

Con las manos y el corazón

Sinayli recuerda que desde por la mañana estaba reportada en el hogar materno de Mantua por su presión arterial alta; pero no fue hasta la madrugada del día siguiente que pudo llegar en la ambulancia al “Abel Santamaría Cuadrado”, debido a la falta de combustible.

Esa es apenas una de las tantas trabas que sortea la provincia, y aun así no reporta muertes maternas en lo que va de año y mantiene por debajo de cinco por cada mil nacidos vivos la tasa de mortalidad infantil.

–¿Cómo se logra en medio del contexto actual?

Para Sulemy Carmona Rivera, especialista en primer grado en Ginecobstetricia y una de las doctoras de cuidados perinatales, resulta complejo trabajar con escaseces de recursos; pero “con la ayuda del hospital siempre nos priorizan, de lo poco que entra una parte se destina a nosotros”, explica.

Y cuando habla parece que recurrir a un medicamento de segunda o tercera elección, porque el idóneo no está, pudiera resultar sencillo; mas solo el personal asistencial sabe el estrés con que a diario laboran en función del binomio madre-hijo.

Este es un servicio cerrado, donde se atienden los casos más preocupantes de Obstetricia. Entran y salen muchas pacientes, hay hipertensas graves, con amenaza de parto pretérmino, crecimiento intrauterino retardado en todas sus variantes hemodinámicas, hematomas retroplacentarios, entre otras patologías, destaca.

Aquí también se define el Pami porque llegan pacientes con un riesgo elevado, lo mismo con 20, 28, 30 semanas.

 Y todo el tiempo buscamos variantes ante la falta de medicamentos, por ejemplo, para las hipertensas graves usamos mucho la hidralazina; pero ahora mismo no hay y recurrimos al labetalol que no nos ha faltado, detalla.

Incluso, los antibióticos escasean, aunque al menos tenemos siempre por vía oral porque –reitera– las maternas son prioridad.

De como sepas tratar y prevenir los riesgos en esa sala depende en buena medida la mortalidad infantil, porque es el producto que entregamos a Neonatología, señala Luis Ángel Álvarez Mederos, especialista en primero y segundo grados en Ginecología y Obstetricia, y vicedirector materno-infantil del «Abel Santamaría Cuadrado».

Hemos tenido que rescatar pacientes en Guane, Mantua, municipios distantes, con ambulancias de aquí porque no hay cómo trasladarlas; y a veces allá tampoco tienen los medicamentos para tratarlas, dice el también integrante de la comisión de la materna grave.

Cuando se activa la comisión de la morbilidad materna o la del neonato crítico, se sale con todo lo que haga falta; si es una materna se va con los medicamentos y se trata en el lugar, acota.

Siempre decimos que el éxito no está en llevar a la paciente a los servicios, sino los servicios a la paciente. Si es necesario operarla en Mantua, se opera allá, es siempre llevar el recurso al paciente pues hay entidades obstétricas y neonatales en las que no se puede perder tiempo.

Disponemos de un Sium neonatal habilitado para tratar a ese neonato en estado crítico, con incubadora, oxígeno, equipo de neonatología, todo para atenderlo en ese lugar.

Y cuando se estabilizan el neonato o la materna es que se procede a su traslado; en caso de que eso no ocurra se quedan en el sitio y los especialistas allí, como hemos hecho varias veces. Nunca se puede trasladar un paciente inestable porque en el camino fallece, advierte.

Aquí en el hospital hemos tenido salas abiertas o salones de operaciones como terapias, pues la paciente está intransportable y, hasta tanto se logre estabilidad hemodinámica, no se mueve.

Añade que igualmente han buscado alternativas con pocos recursos humanos, porque los obstetras y ginecólogos no se encuentran exentos del éxodo, «y la mayoría de los que se van son jóvenes o los más experimentados de la comisión materna»

 Pero gracias a los que están y hacen su trabajo todos los días con entrega, y dejando atrás las vicisitudes domésticas, se encuentran seguras las futuras madres pinareñas como Wendy y Sinayli.

Tomado de Agencia Cubana de Noticias

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